jueves, 23 de marzo de 2017

Crítica de Rogue One, una historia que es más "wars" que "star"

Star Wars: Rogue One. Fuente.
Hemos llegado al punto de que las películas de Star Wars surgen hoy del opening crawl (aquellas letras desplegadas que nos hacían soñar), originario de aquella primera película que cambió el cine en 1977: Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza. O esa frase anterior sería un buen resumen (o definición) de lo que es Rogue One, una obra surgida de una leve mención y la imaginación de generaciones y generaciones de fans de la saga.

Y es que son los aficionados los que piden más y más, y exigen ser partícipes de este gran juego. Como niños con sus figuras de acción (made in George Lucas, duela a quien le duela), convierten sus aventuras del patio de recreo en un nuevo canon (que lo será mientras que el invento funcione), convirtiéndolo en un nuevo universo expandido. ¿Y para qué mentir? El negocio va muy bien, con millones de personas yendo una y otra vez a ver la nueva película de Star Wars en Navidad (nótese como Disney, desde su compra millonaria, ha movido la fecha de estreno tradicional de la saga, mayo, a diciembre, cuando encaja mejor en las preferencias actuales del público). Ir a ver Star Wars  no es ir a ver una película, es ir a formar parte de un fenómeno; es casi una tradición, como la cena con los familiares que solo ves una vez al año (y menos mal) o como ir al dentista (aunque puede que más placentero). 

Siguiendo la explotación de la saga que iniciase George Lucas (aunque parece que a George Lucas hay que odiarlo, mientras que hay que adorar el nuevo "sacrosanto canon"), Disney ha decidido seguir exprimiendo el negocio con una saga principal: Episodio VII: El despertar de la Fuerza, Episodio VIII: Los Últimos Jedi y el Episodio IX. Entre medias, estrenarán varios spin-off de algunos personajes o sucesos (todo sea para seguir estrenando un blockbuster incombustible cada año, en Navidad). El primero ha sido Rogue One, pero ya se prepara una película en solitario del mercenario Han Solo (y se harán películas de quien haga falta. ¿Boba Fett? ¿Por qué no? ¿Obi-Wan? Allá vamos. ¿El extraterrestre que sale dos segundos en la cantina de Tatooine? Ya se estará barajando).

La máquina funciona, pero ¿y el arte? Gran pregunta. No sé si sería atrevido decir que espero más cosas interesantes de los spin-off que de la saga principal, tan fagocitada en demasía por el irregular Episodio VII, tan incapaz de ser lo que fue Una nueva esperanza que decidió copiarla sin más. 




Rogue One transcurre poco antes del opening crawl de Una Nueva Esperanza. Trata sobre el escuadrón que se hizo con los planos de la Estrella de la Muerte. Y ahí está todo y, pese a ello, reconozco que se disfruta (o es el efecto que tiene cuando no se espera gran cosa de ella). En mi caso, Rogue One me resulta muy superior a la injustamente sobrevalorada El despertar de la Fuerza, que, para muchos, debe ser una obra maestra inigualable.

No extraña que el rodaje y, sobre todo, la postproducción fuese una auténtica locura o, directamente, un infierno del que no saldría ni el Jedi más avispado. Las noticias siempre resultan alarmantes, pero los famosos nuevos rodajes de la película, creo que acompañaron a la idea de multitud de polémicas sobre lo que debía ser este producto. Hoy, que parece que el mundo está terminando de hundirse, debió ser todo un reto colocar a una protagonista femenina como Jyn Erso (Felicity Jones) y a un chico de origen mexicano en la vida real (Cassian Andor, interpretado por Diego Luna) como protagonistas. Hablamos de protagonistas de una superproducción de miles de millones generada en un país que tiene en el poder a monstruos sexistas y racistas. Tuvo que ser un reto. Esto, por lo menos, es de agradecer (al igual que multitud de puntos de una cinta entretenida).

A todas estas, Rogue One ha sido comparada con un film bélico. Puede que muchos nos esperásemos algo más de espionaje (llevados por esa imaginación en la que nos sumergen las entradillas de las películas originales cuando las has visto como treinta veces). Sin duda, Rogue One es más "wars" que "star" y es algo que la beneficia para distanciarse de la familia Skywalker y sus culebrones. El misticismo de la Fuerza (aunque presente) queda como poco más que un par de monjes callejeros y algunas menciones a su famosa frase, pero con un estilo próximo al "amén" y ya está. El conflicto es continuo entre la Alianza y el Imperio y eso parece lo más importante. Los soldados imperiales, con armaduras ya no tan impolutas, aciertan en sus disparos, parecen cansados y son crueles y mugrientos, como los soldados rebeldes. Hay muertes y muchas. También hay una gama de grises interesante en este conflicto moral y me refiero a los extremistas que, por mucho que los pinten de héroes guerrilleros, se acercan más a la imagen de terroristas. La Alianza no es tan pulcra y la idea de buenos y malos queda más desdibujada. Además, ahí está la sombra de la Estrella de la Muerte, como un símil de la bomba atómica, con un Galen Erso como trasunto de Robert Oppenheimer. Se agradece que hayan decidido darle ese toque al film. Mucho.

Primera imagen de los personajes de Rogue One, la cual despertó la expectación del público aficionado a la saga. Fuente.
¿Encaja perfectamente con las películas clásicas más allá de resucitar a actores perdidos? El fan podrá hacer lo que quiera para rellenar posibles huecos (que los hay), como esa Estrella de la Muerte que ya no parece tan secreta, por mucho que intenten ocultar sus efectos sobre una luna y una base. Puede que alguien busque una teoría para entender cómo Darth Vader pasa del modo berserker del final de Rogue One a esa tranquila furia del inicio del Episodio IV. Y aún así, pese a posibles huecos, errores y aciertos, no es un mal paso incluso para el que la vea con lupa.

¿Es un buen film de Star Wars? Reconozcamos que tenían un papel difícil al ser el primer spin-off y podría haber caído en el error de El despertar de la Fuerza de ser solo más y más guiños. Es diferente y doy gracias a que se haya querido innovar: adiós al opening crawl, las cortinillas... Y eso puede ofender al die-hard fan, que puede que quiera solo el refrito. En mi caso, no me molesta, aunque ya se podrían haber currado más el inicio, la fanfarria de turno y me sobra la escena del flashback para narrarme algo que acabo de ver o puedo imaginar.

Por suerte, hay algunos detalles nuevos y consecuentes. Los planetas, lunas y otros entornos son interesantes, las ropas están acordes con el estilo de Una nueva esperanza, la recreación de escenarios originales o la aparición de viejas y nuevas armas de guerra del imperio son estupendas... Y es irónico porque el Episodio VII debería haber ofrecidos más cosas nuevas que una precuela. Rogue One no se queda en el mero guiño, pese a que es lo que es.

¿Es una buena película a secas? ¿Me gustaría si no tuviese por alguna parte el título de Star Wars? Mis dudas y mis reservas están aquí. El despertar de la Fuerza me resultó decepcionante en el cine y casi insufrible en su segundo visionado en casa (donde, casi todas las películas, me gustan más, por cierto). En este caso, Rogue One, como film independiente, no es Cowboy Bebop o Guardianes de la Galaxia por hablar de space opera con perdedores como protagonistas y con una mezcla sugerente de géneros. Hay mucho ruido y no tanto desarrollo o humanidad (quizás fruto de las tijeras en la sala de montaje). Aún así, me gusta pese a las reescrituras, los cambios y ese guion que gobierna a los personajes en demasía (veáse el cambio que sufre Jyn, de delincuente cansada y traumatizada a heroína rebelde, quizás porque debería haberse dado hincapié a la muerte del padre, las decisiones de Cassian...). En esta nueva galaxia, todo debe ser tan sucio que necesitamos arcos de evolución más largos si hace falta, porque dudamos de que los rebeldes crean en una chica salida de la nada, heredera de un gran villano. 

La Estrella de la Muerte aparece una vez más en la gran pantalla y el cine parece quedarse pequeño. Fuente
Que me lo he pasado bien, que sí, que no penséis que estoy quejándome constantemente (solo la gran parte del tiempo). Puede que el trabajo del director Gareth Edwards sea desconocido del todo debido a los nuevos rodajes y polémicas o que la música del gran Michael Giacchino no esté a la altura (tenía ahí a John Williams como desafío y se sumó a estas labores en el último momento, tras el abandono de Alexandre Desplat), pero por cada cosa mala, encuentro algunos puntos buenos, algo en el tema de Jyn que me gusta, al igual que ese valor encomiable de los creadores en cuando al último momento, el final.

Si El Imperio contraataca huyó del final feliz e inauguró (casi) un estilo dentro del blockbuster con secuelas más oscuras, Rogue One le rinde homenaje. No hay happy ending y eso hoy, donde la pasta manda, donde las ideas de secuelas son tan imperecederas, me hace rezongar un: "¡menos mal!". Es tiempo de traumatizar, no tanto como el "yo soy tu padre, te corto la mano, meto a tu amigo en carbonita y llevo a los rebeldes a la destrucción y a ti al Lado Oscuro", pero no está mal. En este final, las muertes se suceden una tras otra y ahí tenemos a Vader como esa encarnación de la Parca, ese brutal ángel caído que es Anakin Skywalker. Nada de bondad y todo ese terror de la trilogía clásica y que vislumbramos en las precuelas, quizás, en este instante donde Darth Vader masacra a los niños Jedi. Y recordamos el motivo por el que temíamos a Darth Vader, que con dos escenas, su look más clásico y su talante se encumbra.

Y mira que hubiera sido fácil decir que estos deberían haber sido también los que se hicieron con los planos de la Segunda Estrella de la Muerte. O la Starkiller. O la Décima Estrella de la Muerte, tal y como va la saga, ¿eh?

Darh Vader, el gran villano, regresa para dos grandes escenas, aunque su sombra siempre es alargada y se espera más de él tras convertirse en un personaje más que icónico. Fuente.
En cuanto a los actores... bien y eso es muy digno frente al avance de Mary Sues. Hay muchos personajes carismáticos (o con cierto carisma), Jyn me parece una protagonista interesante, igual que Cassian (cuya primera escena me resulta chocante y rompedora para la saga y lo que te esperas, haciendo del "Han Solo disparó primero" algo menos polémico), pero el que se roba el espectáculo es K-2SO, con el gran Alan Tudyk. También está ese monje jedi, ese samurái abandonado, que es Chirrut Îmwe que se merece más minutos. Demasiado relegado a un segundo plano queda ese demente Saw Gerrera. En cuanto al villano, Krennic tiene muy mala suerte y se merece un final aún peor que el tiene, por ser don pringado. En relación a Mads Mikkelsen, agradezco verlo haciendo de bueno o de malo arrepentido, tocando otra vez más el tema de los padres, los hijos y el legado en la saga. Y pese a que la película pueda perderse y pocos arcos argumentales sean desenvueltos correctamente, no está nada mal este film (por mucho que pida ediciones extendidas que nunca habrá, según su director, o a saber).

¿Y qué opino de las recreaciones digitales de personajes como Moff Tarkin o rejuvenecimientos como el de Leia? A ver, Cushing era un gran actor con un físico imponente y único. Aquí entramos en el llamado "valle inquietante", aunque convenza y sorprenda en algunos momentos por su (intento de) realismo (¿hubiera sido mejor utilizar maquillaje, como en el cameo del personaje en el Episodio III?). Queda preguntarse de qué sirve resucitar a actores por medio de CGI cuando ahora se estrenará un film de Han Solo con un nuevo actor en el papel encarnado por Harrison Ford. ¿Era necesario? Me pregunto sobre la posibilidad de hacer un recasting en vez de mostrar a una Carrie Fisher digital, con una última palabra que me entristece por la pérdida de esta actriz imparable.

En definitiva, con Rogue One me encuentro ante un duelo entre el fanático, el cinéfilo y lo que sea que soy, es decir, lo que llevo conmigo. He terminado satisfecho y no sé si es por no esperar nada o por la decepción de El despertar de la Fuerza. Desconozco (y tampoco me preocupa) si Rogue One me aguantará un segundo visionado donde el montaje endiablado sea pillado, al igual que las argucias facilonas del guion que lleva a una batalla final que ignoro si me alargará en demasía en esa nueva ocasión, pero al menos agradezco continuar soñando con aquella galaxia tan, tan lejana y esos juegos infantiles que duran para siempre. O más o menos... hasta que Darth Vader aguante.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Carlos!

    Interesante leer todo lo que cuentas acerca de la película. Yo todavía (para mi propio asombro) no he tenido ocasión de verla, y no será porque no he ido al cine, pero entre que mis amigos no son demasiado fans de Star Wars (pobres infelices jejeje), y entre que yo quedé un poco de aquella manera después de ver El despertar de la Fuerza, lo he ido relegando y relegando.

    Por lo que cuentas voy a ver si saco un hueco a no muy tardar y la veo. Ya con que me digas que aporta más cosas que El despertar de la Fuerza, que no tiene Happy Ending, y que hay propuestas interesantes me basta.

    Yo creo que el caso de Star Wars es un ejemplo perfecto de seguir alargando algo que en su momento originó una expectación que perdura hasta hoy día. De momento yo creo que no podemos aventurarnos demasiado a decir si en términos de calidad les ha funcionado la jugada (en términos monetarios es evidente que sí). Al fin y al cabo, tanto El despertar de la Fuerza como Rogue One, no son más que el nuevo inicio de una fase que aún está por ver que nos puede ofrecer.

    Por un lado, pese a que yo esperase algo más, puedo entender bastante que a la hora de elaborar El despertar de la Fuerza se decantasen muchísimo más por el camino continuista plagado de guiños y referencias, para complacer a ese público que allá por el 77 vio nacer la era de las batallas espaciales. Yo no estaba por aquí en el 77, así que no guardo recuerdos tales que me gustase volver a experimentar a día de hoy, puede que ese sea una de las razones que no fomentaron que la película fuera especialmente memorable para mí.

    No obstante, yo no pierdo para nada la esperanzas de que aún nos puedan sorprender. Si ya en un spin off que, en teoría, tendría que estar más embebido en la historia principal se atreven a introducir nuevas propuestas, yo espero que en las siguientes partes del arco principal tiren también por ese camino, veremos a ver.

    Ya te contaré cuando la vea.

    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. Hola, Adrián :)

      Me alegra saber que no soy el único escéptico con Star Wars tras el Episodio VII. Por suerte, esta película me gustó más. No es la gran joya de la corona, pero se deja ver y se pasa medianamente bien, así que ya me comentarás cuando la veas. :)

      Yo soy muy fan de la saga y me pones cualquier tontería y la disfruto, pero si es una copia sin más, sin alma, sin garra, pues ya me enfado porque soy muy fan como decía y no entiendo de eso de cálmate, respira hondo, sé feliz jajaja.

      Sobre Rogue One ya te digo, más novedosa sin tener que serlo que la anterior y, vale, tiene defectos y cosas que me cuesta digerir, pero al menos, se deja ver y eso ya es de un mérito increíble.

      ¡Gracias por el comentario y ya me contarás, camarada!

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