domingo, 24 de julio de 2016

Crítica de The Hunger: la tragedia del vampiro

Póster ilustrado del film The HungerFuente.
"Siempre"- John.

«Si algo he aprendido con los años es a no fiarme de las personas, pero como los críticos de cine no son personas, siempre les dejo un margen de duda por cortesía». Eso lo dijo una vez un ingenuo (yo, ahora) y es aplicable a la hora de hablar de la película que toca esta semana: The Hunger (El Ansia) del director Tony Scott.


Me acerqué a The Hunger con cuidado, con miedo. No era un terror provocado porque la cinta tratase sobre vampiros y asesinos varios, sino porque había leído algunas críticas poco favorables, aunque con el tiempo he dejado de permanecer a merced del criterio de otros, que señalaban que era delirante, aburrida y carecía de fundamento o sentido. Todas las opciones son respetables, pero estas no se acercan a mi opinión sobre la película. The Hunger no solo me ha gustado sobremanera, sino que se ha convertido en una de mis películas favoritas sobre vampiros, drogas, vicios, años ochenta, los movimientos alternativos, la inmortalidad, la tragedia… Y, sobre cualquier tema importante, al fin y al cabo.

Bauhaus y su famoso Bela Lugosi's Dead introducen el prólogo del film. Fuente.

Dirigidos a la muerte


Tony Scott siempre "cargó con la cruz" de ser el hermano de Ridley Scott, el hombre tras películas como Alien o Blade Runner. Sin embargo, el propio Tony poseía cintas de indudable interés, como la extraña The Hunger. Mediante la dirección, el montaje y la fotografía, Scott y su equipo logran transmitir una atmósfera sobrecogedora, cercana a una pesadilla. Influido por la estética gótica y postpunk, desde ese inicio con la actuación de Bauhaus incluida y su Bela Lugosi’s dead, troceada por el prólogo, The Hunger nos entrega una declaración de intenciones donde el sexo es caza y la violencia es el método para hallar la juventud y la inmortalidad.

The Hunger es una película sobre vampiros interesante, porque es diferente a otras y en su distinción halla su propio sentido. Aparte de que nunca se menciona la palabra «vampiro», se olvida de parte de los añadidos del celuloide o la literatura (los murciélagos, sustituidos por palomas, por ejemplo) y los vampiros carecen de colmillos, no vienen de Transilvania, sino que parecen proceder del antiguo Egipto (como vemos por el uso del ankh) y nos evoca al origen de los vampiros de Anne Rice. Durante la cinta, se pone hincapié en el melodramatismo, la inmortalidad, la tragedia, la pura monstruosidad (que también la hay) y, al final, el ansia, esa droga que es la vida, nos otorga una historia sobre inmortalidad que resulta ágil, conmovedora y moderna, tanto en su puesta en escena como uso de las diferentes piezas.

Los dos amantes en plena caza. Fuente.
El punto más discutible de The Hunger puede ser que el film consta de varios finales en uno (y aunque no hay spoilers, podéis saltaros este párrafo): el para siempre de los amantes, el suicidio, el adiós, el regreso de los que amaron y ahora odian, la despedida de la diosa, el detective, la ensoñación… Cada uno de esos elementos, podía ser el final, pero acaban encadenándose. Funcionan, aunque se siente, hasta cierto punto, como una sucesión de desenlaces más que de un modo independiente. No obstante, se disfrutan, como si fuera una obra que incluye diversos epílogos.

En su reparto, destaca el trío protagonista: la vampiresa Miriam de la sofisticada e hipnotizante Catherine Deneuve, su frágil amante John (inconmensurable David Bowie, que nos recuerda al alienígena de la magistral y tristemente olvidada: El Hombre Que Cayó en la Tierra) y la investigadora que nos refleja a todos: Sarah, interpretada por Susan Sarandon. Es un curioso triángulo donde más que el amor, está presente la lujuria, la necesidad, el poder, el deseo. Si muchas veces, critico los triángulos por manidos, aquí tenemos otra situación, desempeñada de otra manera y con un talento a tener en cuenta.

Hay varias escenas que perduran como esas sesiones de música con la vecina Alice (con su cruel final) o el drama de John, esa vejez fugaz, ese dolor, esa enfermedad que nos hace pensar en otras demasiado reales y muestra nuestro fatal destino. Por mucho que queramos, morimos y nadie puede escapar de ese círculo, de esa condena, y comprendemos la ira, el dolor y la venganza de John. ¿Quién no se sentiría así? 

Y, aunque deberíamos odiarla, yo también comprendo el tormento de la inmortal Catherine Deneuve, en algunas escenas tan divina y en otras tan frágilmente humana. Comprendemos que perder a sus amantes, aunque inevitable, le causa dolor y no son cerillas consumidas que arrojar a un cenicero sin más. Al igual, empatizamos con el personaje de Sarandon por la inmortalidad, porque al final, son los temas humanos lo que nos interesan incluso cuando hablamos de monstruos. Todos querríamos ser inmortales, jóvenes y poderosos para siempre, pero hay un precio.

Gif del personaje de John y su deseo en The Hunger. Fuente.
La película The Hunger no ha contado con secuela hasta la fecha, aunque hubo una serie titulada del mismo modo a finales de los ’90, que contó brevemente con Bowie y desarrolló otras tramas, sin excesiva conexión con el fim. No obstante, el escritor Whitley Strieber escribió dos libros más sobre vampiros, que no han sido filmados hasta la fecha: The Last Vampire y Lilith's Dream.

Y es que el hambre nunca se sacia y el ansia por desentrañar nuestras almas hace de los vampiros del ankh de The Hunger, algo merecedor de ir más allá de las críticas, porque no somos personas, sino monstruos y ellos nos lo recuerdan.

6 comentarios:

  1. Javier (a través de RRSS)24 de julio de 2016, 10:18

    La mejor película de Tony Scott, deslumbrante y posesiva. Recomiendo tb The Addiction de Abel Ferrara. Magistral.

    Y dentro del rollo mas naif y psicodélico, la italiana Sangre para Dracula de Paul Morrisey.

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    1. De acuerdo con The Hunger y me apunto las dos que me mencionas para verlas y comentarlas. ¡Muchas gracias! :)

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  2. Musicalmente una película brillante. Tiene aspectos interesantes como la sexualidad. Por lo del lesbianismo, me recuerda a la historia de Carmilla. Incluso la mentira de la vampiresa a las diversas parejas que ha tenido, interesante conflicto. El final tiene cierto sentido pero tiene un cierre un poco confuso.
    Y es algo molesto, porque es original el desviar a los vampiros de los transilvanico.

    Saludos.

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    1. A mí me ha gustado bastante. Fácilmente podría estar en mi top ten de películas sobre vampiros, por su música, su modo de tocar el tema de la homosexualidad... Y es que Carmilla, de por sí, es una novela que adoro sobremanera. Y creo que podemos llegar a sentirnos identificados con Miriam.

      Y el desenlace no está mal, pero son varios y desorienta un poco, pero me gusta también. Es una pequeña debilidad, lo reconozco.

      Gracias por tu comentario.

      ¡Saludos!

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  3. La vi ayer por la noche, oye fue mencionar vampiros + David Bowie y ya me habías convencido je, je.
    Creo que no eres el único que la va a añadir a sus favoritas. En primer lugar no he podido emocionarme con la música han puesto muchas de mis obras favoritas como el "Trío en Eb" de Schubert, el mítico "Bela Lugosi's Dead" de Bauhaus y la "Suite I para violonchelo" de Bach (aprovecho para mencionar que el conservatorio mi clase tocó un arreglo de esta obra para guitarra).

    Ahora entiendo esos homenajes que hace AHS a la película, efectivamente la Condesa recuerda mucho a Miriam con su colección de amantes y su necesidad de ser el centro en cierto modo. Eso sí, mientras que la Condesa es oscura e intrigante, es más fácil empatizar con Miriam que no se muestra vengativa como la primera.

    Yo también pensé en Anne Rice cuando se sugería que el origen del vampirismo está en Egipto, idea recurrente en muchos autores.

    Llama mucho la atención que en ningún momento se utilice la palabra vampiro, pero desde el minuto uno sepamos a qué criaturas estamos viendo. Una muestra más de cómo ha calado en el inconsciente colectivo la idea del vampiro, presente en todas las culturas, creo que es probablemente el monstruo más famoso, no sé si esta sería la palabra adecuada.

    La atmósfera es deliciosa y el personaje de John (Bowie) con su melancolía ha conseguido fascinarme por completo. No he podido evitar pensar también en "Sólo los amantes sobreviven" ese gusto por la música y el arte y la necesidad de encontrar amor como único consuelo al paso del tiempo, una forma de hacer más llevadera la inmortalidad.

    También me pareció muy interesante el trato del triángulo amoroso y la homosexualidad como bien comentas, bueno, en este caso bisexualidad. Es una película diferente en todos los sentidos y eso hace que me encante.

    En cuanto al final, a mí me gusta ese cambio de tornas, ver a Miriam sufriendo la misma suerte a la que ha condenado a sus amantes. Creo que el problema para muchos es que no explica, muestra y sugiere. Yo personalmente prefiero este tipo de finales.

    En cualquier caso mil gracias por recomendarme la película, la he disfrutado muchísimo :)

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    1. ¡Ana, me alegro mucho de que te haya gustado la película!

      Creo que era mucho de tu estilo y me complace saber que ya la hayas podido ver y la hayas disfrutado. Su uso de la música me parece genial y esas canciones las he acabado incluyendo en mi repertorio personal. Sobre el arreglo para guitarra, me encantaría escucharlo. ¡Seguro que es espectacular!

      Como había visto recientemente The Hunger, cuando vi el piloto de la quinta temporada me di cuenta de toso esos homenajes a la obra de Scott. Y sí, mientras que la Condesa es más una villana a la antigua usanza, Miriam se siente como una especie de víctima de su propia condición, bastante humana incluso en esa divinidad que, como bien comentas, parece venir del antiguo Egipto, donde también Anne Rice colocase el origen de sus vampiros o incluso, si mal no recuerdo, en Penny Dreadful y su primer episodio.

      Y sí, el vampiro está presente en cada cultura, ya sea como lamias o demonios. En la película, nunca se usa el término, aunque lo asociemos. Ayer, hablando de estos vampiros tan especiales lo comentaba de nuevo: “nunca sabemos que lo sean, pero lo creemos y eso es suficiente”. A mí me parece una fábula brutal sobre el tema de la inmortalidad y muchas veces el origen del vampirismo gira sobre ello.

      Como bien señalas, considero que toda la película posee una atmósfera mágica, muy cercana al plano onírico, como si estuviéramos en un sueño o en una pesadilla. Y a mí también me encanta el personaje de John, porque aunque deberíamos odiarlo por lo que hace, al final nos compadecemos de él y lo que le ocurre, incluido en la escena con la cría a la que enseña a tocar el violín. Y sí, me parece que el persone de Solo los amantes sobreviven tiene un poco del bueno de John (otra película que, por cierto, me encanta).

      Además del tema amoroso y sexual (y el buen uso del triángulo), aportaría otro concepto muy interesante que es el uso de la inmortalidad como una droga, como algo que no se quiere soltar y convierte a los personajes en drogodependientes.

      A mí me gusta el final, eso sí, se añaden varios en torno a diversos momentos que podrían ser finales o definitivos y que van uno tras otro (y molesta a algunos espectadores, a mí no).

      ¡Me alegro muchísimo de que te gustase la película! ¡Gracias por tu comentario! ^^

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