domingo, 29 de mayo de 2016

Sandman: Obertura, el comienzo y el fin del sueño

Sandman Obertura supone el primer paso de la magna obra de Neil GaimanFuente.

“Soy Sueño de los Eternos, me digo. Soy Sueño. Y estoy listo para lo que me espera, sea lo que sea”.
Morfeo.


Neil Gaiman regresó por el aniversario de Sandman para contarnos qué ocurrió poco antes del iniciode su aventura y qué llevó a Morfeo a quedar cautivo y aprender el camino del cambio. Es decir, Gaiman volvió por todo lo alto a su obra más emblemática, a riesgo de destrozarla, y consiguió lo que logran los grandes autores: triunfar donde otros solo sueñan, pero es que si algo ha demostrado Gaiman es que es el amo de los sueños.

Una estrella podría destruir todos los mundos. Morfeo viaja a través de las dimensiones y se reúne con cada versión de sí mismo para decidir cómo evitar la hecatombe. Emprende así un peligroso viaje del que depende el destino de toda la existencia y que nos conduce hasta el primer número de la serie original de The Sandman. ¿Por qué el Señor del Sueño fue atrapado? Aquí comienza su historia.



Sumergiéndonos en el sueño


Fuente.
Sandman Obertura se compone de seis números con los que se conmemora el veinticinco aniversario de la publicación de la primera historia de Sandman.

En la miniserie aprendemos algo importante que Morfeo deberá aceptar también: cómo su piedad con alguien podría matar a todos los demás y cómo debe cumplir con su deber y aceptar la ayuda, incluso cuando toda la realidad piensa que debe destruirse en un naufragio abismal.

Por fortuna, el cómic añade algunas capas de lecturas a la obra original. Vemos, por ejemplo, a ese oscuro Morfeo teniendo que aceptar ayuda de su versión felina, por no olvidar al personaje de la niña Esperanza. Si recordamos la serie principal, evocamos a ese sobrio Morfeo que intenta comprenderse a sí mismo y aceptar la transformación, algo cuya semilla ya se pone en estos números 

¿Es indispensable su lectura si hemos leído el original? Para algunos no lo será, pero para otros, siempre es un placer leer a Gaiman revisitando a estos personajes que lo convirtieron en uno de los autores fantásticos más conocidos y celebrados.

Una de las arriesgadas composiciones de Williams IIIFuente.
En un giro, incluso, la obra no solo es una precuela, sino una secuela, ya que vemos al futuro Sandman ayudando al pasado en lo que es algo que el Décimo Doctor de Doctor Who describiría como un wibbly wobbly, timey wimey. Y ya que mencionamos Doctor Who y la afición de Gaiman hacia la serie británica (para la que ha escrito capítulos y un cuento corto), no nos deja anonadados que rinda homenaje a los especiales con varios Doctores escribiendo sobre una inmensa reunión de versiones alternativas de Sandman que, gracias a su forma de escribirlos y el arte de Williams, es una delicia.

El encuentro de los diferentes MorfeosFuente.

Desde asilos de estrellas hasta sueños de piedra, Morfeo se embarca en una misión para salvar todas las realidades, que supondrá un viaje más allá de la imaginación del lector. Se nota la magia desbordante de Gaiman y se creatividad con ideas con las que algunos solo podemos soñar, pero si algo ha demostrado el escritor inglés es que es el amo de lo onírico (también en su pasaje por las zonas más imaginativas, surrealistas e incluso vanguardistas).

Además, vemos a nuevos personajes y redescubrimos otros, como los padres de los Eternos, que nos entregan viñetas y páginas dignas de enmarcar y formar parte de la colosal historia que es The Sandman

Muchos se preguntarán si al ser una precuela y saber cómo acaba, habrá alguna sorpresa o será todo esperable. No entraré a cuestionar el valor de los componentes de la historia (el final es uno, pero hay algo más), sino que diré que sí, que hay sorpresas, como esas últimas páginas del volumen con el que nos despedimos de Obertura.

Los mundos de Williams III y GaimanFuente.
Hay cameos de muchísimos personajes de la serie principal, como el Corintio. Algunos son simples guiños (el Sandman futuro), pero es genial volver a verlos y algunos, incluso, salen ganado como el misterioso Eterno ciego que es Destino, aquel encadenado a un libro donde está escrito todo lo que pasará y decide que quizás no quiere leer el final de su libro.

Por suerte, no tenemos un cómic que es condescendiente consigo mismo y con el lector, sino que es una obra exigente, que ruega al lector que se implique, que se pierda en sus relecturas y en buscar nuevos sentidos, en medio de una ficción dura con muchos toques de surrealismo, sin olvidar el vanguardismo ni la literatura influenciada por obras espirituales y movimientos literarios, reenfocados por la talentosa pluma de Neil Gaiman. Si el lector quiere una obra que leer y olvidarse sin implicarse, Sandman: Obertura no es su obra.


Fuente.
Cabe destacar en este aspecto, que Obertura se disfruta más en una lectura completa, desde el primer cómic hasta el último, que una lectura número a número que, con los retrasos en su publicación, podían afectar a la visión de este complejo e imaginativo viaje que, como si fueran la carne y piel, dan vida al esqueleto que precede al inicio de la odisea de Morfeo.

Por su parte, el trabajo de J.H. Williams III bien vale estar en un Museo de Arte, una joya, imaginativa, un resultado único que acompaña bien a una historia que más que un broche de oro es un homenaje al cómic que cambió los cómics y a todo lo que supuso. Williams es un autor complejo que decide enfocar cada página como una gran obra de arte, plagando de detalles cada espacio que tiene para trabajar y cuyo don ya conocíamos gracias a la mítica Promethea, escrita por Alan Moore

Esa complejidad visual le sienta bien, también con su capacidad para el cambio (desde ilustraciones casi fotorrealistas pasando por otras completamente vanguardistas), al igual que lo hace la ambiciosa historia de Gaiman. Muy destacable, por tanto, el trabajo de Williams III incluso en esa doble página que se abre de lleno en el primer número, como un desplegable, para darnos una de las grandes sorpresas del tebeo.

El colosal trabajo de WilliamsFuente.
El último número es acompañado por una serie de portadas alternativas de diferentes artistas, a destacar el trabajo del siempre asombroso Dave McKean, que nos rememora al The Sandman clásico.

Por último, queda la sensación de que The Sandman: Obertura no es solo una historia que vale la pena, sino que es un homenaje a una obra inmortal y un buen inicio para uno de los cómics que demostraron que las viñetas y la fantasía son naves que nos conducen allende de las estrellas, las tormentas y el futuro: a los sueños. Y eso nunca se olvida.

Fragmento de la portada de Dave McKean. Fuente.
“Empieza… Pienso yo. En lo más profundo de la tierra. En la sala iluminada con velas. Y no sé por qué pienso eso… Pero es lo último que se me ocurre… Antes de que caiga la oscuridad… Empieza”.

Morfeo.

2 comentarios:

  1. Que creativo que es Neil Gaiman. No puedo aportar más comentario, porque tendría que conocer la obra, con tan interesantes influencias.
    Saludos.

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    Respuestas
    1. No esperes más para leer algo suyo. Merece (y mucho) la pena.
      Gracias por tu comentario.
      ¡Saludos!

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¡Muchas gracias por tu comentario!

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