9 de mayo de 2016

Juego de Tronos: Oathbreaker, la guardia termina

El destino de Jon parece una de las claves de esta temporada. Fuente.

"El pasado ya está escrito. La tinta ya está seca".

Mira que a los fans nos gusta sufrir. Otra semana más con Juego de Tronos, que se ha transformado al equivalente perfecto a vivir pendiente de que sea lunes lo antes posible para seguir viéndola, porque, básicamente, es eso. El capítulo tercero es un ejemplo más de esta enfermedad y, aunque el episodio se toma su tiempo, reincorpora varias tramas y se ajusta a las líneas de una temporada que, por ahora, ha arrancado bien desde mi punto de vista (y ahora es cuando me decapitáis por pensar que la trama de Dorne, el collar o la trama del Muro están bien. Gracias. Seguimos).
¡Ah! Por cierto... No creo que deba decirlo, pero imaginad la voz de Melisandre y “este post es oscuro y alberga spoilers”. Cuidado.


Juramento roto


Oathbreaker ha sido uno de esos episodios de transición de Juego de Tronos donde las piezas van quedando listas para las grandes tramas. No hay grandes momentos chocantes (¿o tal vez sí para el que no se esperaba el final?), aunque sí brillantes diálogos (la abuela de Margaery siempre es un punto) y un sentimiento de que la serie se está encaminando en vez de dispersarse, hecho que se agradece hasta cierto momento.

El capítulo tercero empieza justo donde acabó ese segundo capítulo que va ya por el camino de ser una de las cosas más spoileadas de la historia. Como leísteis en mi capítulo, A casa me gustó y, aunque se confirmó una de las teorías de los fans, para mí no era tanta la “sorpresa” sino el hecho de las consecuencias. El destino de ese personaje era algo que imaginaba, lo que me daba ganas de ver más era cómo actuaría de ahora en adelante y lo que supondría para Poniente.

Y sí, hablo de Jon.

Enfrentado a un destino que no comprende y rodeado de una Guardia de la Noche que no sabe cómo asumir su regreso ni la entrada de los salvajes, sus decisiones serán cruciales en este episodio donde parece que la trama del Muro recobra toda la importancia posible a la vez que pone en dudas otras tramas (¿Sansa, Brienne y Podrick acabarán encontrando a Jon o seguirán los Stark teniendo tan mala suerte?). Lo que es seguro es que Jon dio todo por la Guardia, incluso su vida, y no le pagaron a cambio.

La guardia ha terminado... Fuente.
Y después de esta sucesión de momentazos (yo, que soy muy sensible), nos vamos a la trama de Sam, su compañera Gilly y el crío, surcando el mar en busca de Antigua. Aunque su trama puede que resulte algo repetitiva (Sam debería haberse hecho ya a la idea de que nadie es eterno después de todo lo que ha pasado y debería asumir que debe proteger a la hija), al menos parece que la futura aparición de los Tarly promete y se agradece haberlo recuperado.

Más introspectivo ha sido el momento del flashback de Bran, el Cuervo de Tres Ojos y la visión sobre el pasado de Eddard Stark. Llegados a este punto, aparte de estar resolviendo tramas del pasado de un modo, quizás, arriesgado (por la ruptura que supone en la narrativa… Aunque en realidad es una utilización curiosa de una herramienta del guion y ya ha habido flashbacks en otras temporadas), siento que el personaje de Max Von Sydow se transforma en los guionistas con su “no vas a ver más”. Realmente, son los creadores de la serie diciendo: “no vas a ver más hasta el próximo capítulo”. Y claro, ahí todos somos Bran y desesperamos, aunque siento que la resolución es la que creo que es (pienso que la revelación sobre Lyanna Stark tendrá que ver con Jon y los Targaryen… Ahora puede que esta sea una de esas frases que cuando la lea dentro de unos años piense: “vaya, qué inocente fui”). En fin, ¡nos está dejando con ganas de más! 

No obstante, tenemos un gran duelo de espadas que me ha recordado al duelo que tuvieron Jaime y Eddard en la primera temporada de Juego de Tronos. Es curioso pensar en cómo la pulcritud de Stark se ha ido pudriendo al evocar tanto a esos enemigos como Jaime con el que tanto hemos empatizado. Lo bueno de un gran arco de evolución.

Después pasamos a Daenerys, cuya historia parece anclarse en una presentación de su nueva situación, similar a lo que ocurriese con Arya en los dos anteriores episodios. Son los guionistas diciendo “Daenerys va a recibir una cura de humildad y va a aprender”. Pero eso lo aprenderá en siguientes episodios y a saber de qué manera, que sus dragones siguen por el mundo y si Jorah y Daario (perdidos de nuevo) la encuentran.

Daenerys aprendiendo a ser una reina. Fuente.
Y si hablamos de la Madre de Dragones, pasamos a Varys haciendo lo que tan bien sabe hacer Varys. Es un tipo odioso, lo reconozco, pero a carisma pocos le ganan con esa forma de chantajear al estilo mafioso que le ha dado tanto poder. Él no se fía de las personas, solo de sus pájaros. Siguiendo ese hilo, Tyrion puede que esté sirviendo más como alivio cómico, pero su astucia puede que determine qué hacer con los Hijos de la Arpía hasta que Daenerys regrese. Gusano Gris y Missandei tienen también un papel que jugar en esta trama y más cuando se revelen quién financia a esa odiosa secta de los Hijos de la Arpía. Esperemos que esta trama no canse. Por suerte, Peter Dinklage la sostiene.

Tyrion haciendo lo que mejor sabe hacer... Aparte de beber. Eso ya lo ha hecho. Fuente.
Una cuestión similar ocurre en Desembarco del Rey, no solo con los pajaritos de Varys que parecen haber encontrado a un nuevo amo con Qyburn, sino porque los intérpretes son tan geniales que sostienen unas escenas de transito donde Jaime, Cersei, la Montaña y sus fieles parecen quedarse solos al enfrentarse a los resquicios de los Lannister, el maestro Pycelle y la abuela de Margaery (ah, y el padre de esta, que es un estorbo). La clave es hacer frente a Dorne y al Gorrión Supremo, pero ¿será suficiente Cersei y compañía? Sin duda, es genial cuando la serie nos hace empatizar con personajes que tal vez no deberían caernos tan bien, pero nos resultan tan humanos que no podemos hacer otra cosa y eso destaca cuando el inmenso actor Jonathan Pryce tiene su diálogo como el Gorrión con el rey Tommen, donde las cartas quedan claras y es fascinante su habilidad para la manipulación a través de la religión.

Uno de los consejos más tensos de la historia. Fuente.
Y de aquí tenemos a Arya que, deja de presentarse en esta nueva temporada, para dar un paso más allá. Conocemos su situación, sabemos de su nuevo entrenamiento (que nadie la compare con Daredevil, que ya lo hago yo a lo tonto), y, por fin, se avanza con ella, aunque queda pendiente saber si seguirá con su lista y lo que supone cierta revelación. Todo esto se agradece que se haga con un montaje rápido y no con un hilo de trama extendido porque sí.

La trama de Arya da un paso adelante en el tercer episodio. Fuente.
Para el final del capítulo (o casi), tenemos a Ramsay Bolton convertido en el gran villano de Poniente mientras lidera Invernalia y tenemos a lord Umber demostrando su carácter en toda una trama donde las decisiones de Jon tienen consecuencias al haber dejado pasar a los salvajes. Fruto de todo ello, quizás el momento de mayor sorpresa es cuando comprendemos a quién ha traído Umber como regalo. Un momento clave y oscuro: Osha y Rickon quedan a merced de Ramsay. ¿Habrá suerte con ellos o les tocará pasarlo tan mal como Sansa? Los creadores de la serie, no creo que diga nada nuevo a estas alturas, saben jugar con nosotros.

Seguramente, el gran villano de la serie ahora: Ramsay. Fuente.

Y llega el desenlace: Jon tiene que tomar la decisión más acertada, aquella que le exige la Guardia, y la toma en una escena oscura donde nos vuelve a recordar a Eddard Stark y aquel cumplimiento del juramento del desertor del Muro en el primer capítulo. Y, acto seguido, algo que para muchos era previsible, pero, aún así, puede sorprender, Jon toma una decisión y nos deja otra vez con el mal de Juego de Tronos.

¿Qué es el mal de Juego de Tronos? Querer que llegue el próximo lunes para seguir descubriendo las tramas de Poniente. Ya no hay escapatoria. Ya nos han enganchado (desde hace mucho). Ahora nos queda el largo camino hasta descubrir qué pasará con un mundo donde los vivos se matan, mientras los muertos avanzan y el invierno ya no se acerca, sino que los ha devorado a todos.

El juramento termina. Fuente.

2 comentarios:

  1. Creo que puedo imaginar la voz de Melisendre. Y puedo imaginarla dando spoilers. Es muy de ella.
    Los más odiosos son Ramsay y el Gorrión Supremo. Ramsay ni siquiera reveló un lado humano, que han revelado los Lannisters, al morir su hermana, que era bastante odiosa. Ni siquiera eso. Y nunca ha respetado un trato.
    El Gorrión Supremo, con todo su discurso de humildad, ha demostrado ser uno de los más ambiciosos, y sin la excusa de alguna pasión. Despertó el deseo de que Jaime hiciera algo drastico con su espada.

    Con Jon Snow pasó lo que se deseaba e insinuaba que iba pasar. La situación de sus enemigos internos va a ser compleja, ante un comandante que revive. Y la verdad que se lo merecen, por traicionar a alguien que incluso sacrificó su amor por la mujer salvaje.

    No creo que Daenerys necesité una lección de humildad, con las pruebas que pasó cuando se convirtió en Khalesi. O aceptó que su padre era un tirano loco. Además es uno de los personajes más admirables, con menos aspectos oscuros. Lo que también es el caso de Tyrion.

    Interesante entrada.

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    Respuestas
    1. Ramsay es un sádico. Incluso cuando se ha querido mostrar humano, como en la escena de la muerte de su amante, lo ha hecho como un sádico. Véase el destino de esta y el tema de los perros.

      El Gorrión es un hábil manipulador. Un personaje digno de ser odiado, pero con un gran carisma y un buen estratega.

      En cuanto a Jon, todas mis esperanzas están puestas en él y en lo que haga. Espero que no sufra una aburrida crisis de identidad, sino que asuma sus nuevas acciones.

      Sobre Daenerys, tengo ciertos problemas con ella. Ha pasado por un montón de cosas duras, pero luego no sigue con su destino y es más se llega a casar con uno de los esclavistas para asentar su trono, para mí un error, porque ella no tiene que caer a merced de lo peor de la plebe, sino que tiene que ayudar al resto. No obstante, ya veremos cómo evoluciona.

      Gracias por el comentario.

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