domingo, 3 de abril de 2016

Frank de Lenny Abrahamson: el hombre de la máscara de papel maché

Frank, una extraña y especial joya. Fuente.

¿Me gusta o no me gusta esta película? Curiosa pregunta que, a veces, nos formulamos al encontrarnos ante obras cinematográficas que escapan de la mayoría de etiquetas y lugares comunes. ¿Un ejemplo? Frank, una de las apuestas más extravagantes de 2014. 

Frank nos cuenta la historia de Jon, un joven teclista y compositor, que espera crear grandes canciones a partir de su vida mediocre, donde deja sus sueños de lado para acudir cada mañana a la oficina, a la vez que vive con sus padres e intenta que su carrera de músico sea conocida por todos en las redes sociales. Vaya, el pan de cada día para muchos. Todo cambia cuando se topa con un intento de suicidio del teclista de un extraño grupo indie que visita la ciudad y que le propone sustituir a su compañero caído en desgracia. Pese a la reticencia de algunos miembros del grupo, como Clara, Jon acepta sin dudar hasta que conoce el líder de la banda: Frank, un cantante que oculta su rostro con una enorme cabeza de papel maché que nunca se quita. Sin comerlo ni beberlo, Jon acaba en el bosque junto a toda la banda: tienen que crear su primer disco y la crónica que hará Jon en las redes social sobre esta serie de eventos convertirán a Frank y compañía en un fenómeno viral, pero ¿cómo asumirá el éxito una banda de personajes a los que les da igual ser aceptados por la sociedad? 



Como ven, la propuesta del director Lenny Abrahamson no deja indiferente a nadie, demostrando una importante valía a la hora de crear un universo propio bastante peculiar, donde es capaz de satirizar sobre la industria musical, vislumbrar la tónica de los grupos indies, ridiculizar a los seres extravagantes y normales, destrozar a la sociedad que busca la popularidad ante todo, la defensa de los artistas más fuera de lo común y, aun así, pese a todas las dosis de comedia negra (que son muchas), también es capaz de apiadarse de cada uno de los protagonistas de su obra.

Desde las peleas del grupo (utilizando un micro como una especie de lanza) hasta sesiones de grabación donde hay que imitar a una gallina poniendo un huevo, Frank se abalanza sobre el espectador una y otra vez para zarandearlo en su asiento y esperar que acepte lo arriesgado de una propuesta, que tiene como protagonistas a un trepa como Jon (un estupendo Domhnall Gleeson), una incontrolable Clara (Maggie Gyllenhaal) y un dubitativo violador de maniquíes (Scoot McNairy)… pero el espectáculo está dedicado, sobre todo, a ese cantante que utiliza un cabezón para cubrir su rostro en todo momento, un tipo fascinante a la vez que bizarro en todas sus acepciones, al que da vida un magistral Michael Fassbender que demuestra ser de los mejores actores de su generación pese a que se pase el metraje bajo un grotesco cabezón. 

Frank y compañía despidiendo a un amigo. Fuente.
Es así como casi sin darnos cuenta, Abrahamson nos hace empatizar con unos tipos que pueden diferir bastante de nosotros. Y, por el camino, deja escenas que son gags estupendos (cuando Jon intenta ver a Frank sin su cabezón en el baño) y otras secuencias que se mueven entre el humor y el drama (el momento del funeral vikingo o cuando se esparcen las “cenizas”). Todas ellas escenas que encajan con geniales creaciones de tensión como el suicidio de uno de los personajes, lo lamentable del último concierto o la melancólica escena final que deja al espectador pensando sobre lo que acaba de ver y es que la visión que aporta Frank sobre las enfermedades mentales se mueve entre lo satírico hasta lo más duro, debemos aceptar a las personas tal y como son y esperar que ellas puedan ser felices con ello, los verdaderos amigos no serán los que te conviertan en un fenómeno de feria en las redes sociales, sino aquellos que te acepten incluso sin tu máscara y te permitan vivir sin tener que mentir sobre quién eres. 

Y sí, la música es el motor de la película a través de composiciones que se escapan de lo normal y que, sorprendentemente y contra pronóstico, incluso llegan a sonar bien aunque sus letras rocen lo surrealista, pero tengan más nivel “compositivo” a través de la “escritura automática” que muchos hits actuales. Y es que Frank es una película que parece un enigma en todo momento. ¿Nos gusta? ¿La odiamos? 

Frank, el rostro de la inocencia. Fuente.

¿Moralejas? Muchas, desde ese intento de convertirse en famoso a todo costa (Jon, qué odioso puedes llegar a ser), hasta esos “dementes” que acaban comportándose como verdaderos cuerdos cuando captan cómo es su nuevo miembro. Sin ignorar esa escena en la que Frank, que siempre ha querido gustarle a la gente, huye para sobrevivir, quedando su genio musical, tocado y hundido. 

Al final, insisto, puede que muchos espectadores se queden con la sensación de no saber si la película les ha gustado o no, pero si su caso es como el mío y termina recordando algunas de las escenas de Frank días después de haberla visto, será porque esta cinta cinematográfica tan arriesgada y tan fresca ha valido la pena y esto, visto el cine actual, es un completo milagro. Frank, nosotros también te amamos.

6 comentarios:

  1. La idea no están extraña, después de Gorillaz, algunos grupos de hevy metal, los robots de Daft Punk. Y la idea de los conflictos de un grupo dan material para la ficción.
    Te comenté en esta entrada, que no tenía comentarios.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Frank es una película que merece la pena, más allá de las comparativas con el mundo real. Dice bastante de la gente y también de su modo de afrontar la sociedad moderna.

      ¡Gracias por el comentario!

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  2. http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.ar/2013/07/posesion-infernal-si-tus-amigos-se.html

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  3. No conocía esta película, pero me han intrigado mucho tus impresiones sobre ella. ¿Por qué será que aquellos que cubren su rostro son siempre objeto de fascinación?

    Intentaré verla pronto, me gustan las apuestas arriesgadas, como ya te comenté en otra entrada estoy cansada de ver más de lo mismo: grandes efectos especiales y poco más… a mí eso no me llena, a veces ni siquiera me resulta entretenido y llega a cansar.

    Siempre he defendido que hay buenas ideas ahí fuera, solo tenemos que encontrarlas ;)

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    1. Las máscaras guardan misterios, incluso cuando algunas son de carne y hueso. Te lo aseguro. Tú seguro que ya lo sabes.

      Recuerdo que vi esta película porque el argumento me pareció bastante raro. La acabé viendo un viernes por la tarde, en la facultad, cuando no tenía otro sitio al que huir y la verdad es que la disfruté bastante y le guardo un gran cariño, de ahí que haya recuperado ahora la crítica. Ya me comentarás qué te parece.

      Y sí, las ideas están ahí fuera y su persecución es lo que debe animarnos cada día.

      ¡Muchas gracias! ¡Un saludo!

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¡Muchas gracias por tu comentario!

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