miércoles, 23 de marzo de 2016

El regreso del Caballero Oscuro, la consagración de Batman y Frank Miller

La icónica portada de El regreso del Caballero Oscuro en movimiento. Fuente.
“Soy un zombie. Un espectro. Un cadáver. Diez años muerto…”

BATMAN.

En un futuro no muy lejano, Batman ha desaparecido y Gotham se tambalea a punto del fin. El crimen ha aumentado hasta un punto en que la vida es un infierno, la terrible banda de asesinos conocidos como los Mutantes imponen la ley del más fuerte. En medio del caos, el Comisario Gordon se ha rendido tras años de lucha y va a jubilarse. ¿Podría Batman regresar entre toda esta devastación? 

El regreso del Caballero Oscuro es, junto a Watchmen, el tebeo que demostró al gran público que los cómics podían ser terriblemente maduros y sombríos. Había comenzado la Edad Oscura del cómic y todo estaba por cambiar.

Batman cabalga de nuevo. Fuente

El ocaso de Batman



“La idea central es simplemente mover a Batman a través del tiempo y presentar su último caso”, afirmó Miller sobre la obra y eso nos hace comprender su valor.  Frank Miller, dibujante y escritor, popular por su etapa en Daredevil (entre otras obras), se dio cuenta de una cosa: se estaba haciendo más mayor que Batman, su ídolo desde la infancia. Miller se preguntó: ¿qué pasaría si Batman hubiese envejecido en vez de mantenerse joven mes tras mes en el kiosko? Ese fue el germen de El regreso del Caballero Oscuro.

Imagen icónica del cómic. Fuente.

El autor de Ronin empezó a darle vueltas a la idea que parecía bastante simple. Los años ´80 distópicos de su historia fueron tomando forma. Una conversación con el artista Dick Giordano iría dándole más ideas a Miller. John Byrne también daría otra sugerencia a Miller sobre Robin...


El mundo y la vida de Batman iban tomando forma, con cierto regusto del Detroit horripilante de Robocop (Miller estuvo involucrado en la segunda y tercera parte de la saga [1]). Un mundo terrible al que se le suma la amenaza de la Guerra Fría con un superhombre siendo usado como arma (planteamiento similar, aunque más crucial, en Watchmen). El caricaturesco presidente Reagan del cómic dice: “Dios está de nuestra parte… Con nuestro ejército”, refiriéndose a Superman. El camino está marcado...

Poco a poco, el relato comienza a serlo: los superhéroes han desaparecido (se dibuja muy poco el cómo y el paradero de algunos[2]), excepto Superman que está al servicio del gobierno de Estados Unidos. Batman dice sobre el mundo, ante el último Hijo de Krypton: 



“Pudimos cambiar el mundo… Ahora… Míranos… Me he convertido… En un blanco de políticos y tú… Tú en un bufón”.

En el primer borrador, titulado Batman. Diez años después, Batman moría en un tiroteo con la policía. En otro, Batman se suicidaba. Esas ideas fueron cambiando y llegó la obra final: El regreso del Caballero Oscuro (conocida durante años en España como El regreso del Señor de la Noche).


Batman y su nueva Robin, preparados. Fuente

La muerte de Bruce Wayne, el renacer de Batman



Batman. Año Uno,
obra cumbre del cómic.
Fuente.
La obra remarca la dualidad entre Bruce Wayne y Batman. Mucha gente piensa que son lo mismo o que el disfraz es Batman. Se equivocan. En el Callejón del Crimen, tras ver la película clásica de El Zorro (influencia en la creación del héroe, dentro y fuera de las viñetas), junto al matrimonio Wayne también falleció su hijo. Allí nació Batman, el monstruo que vendría a darle pesadillas al Cruzado Enmascarado, y la venganza y búsqueda de la justicia que lo convertirían en El Caballero Oscuro: transformarse en su miedo para infundírselo a los criminales como bien narró Frank Miller en Batman. Año Uno.


Este dramático momento cobra relevancia con Batman. Tras colgar la capa, Batman persiste disfrazado de Wayne, su existencia es gris y monótona, mientras el crimen y la injusticia se cometen sin parar en su ciudad. Durante los diez años que Batman lleva desaparecido, Wayne ha estado muriendo. Cuando se convierte de nuevo en el Caballero Oscuro, vuelve a la vida.


El mundo se va al precipicio y las pesadillas con el murciélago se repiten hasta ese instante… Hasta que decide volver a ser quien realmente es: la escena en la que Batman desnudo (alegoría de que tampoco es ya Wayne, se ha afeitado el bigote con el que se enmascaraba como el millonario) observa la batcueva. Una poderosa escena similar a la protagonizada por el Búho Nocturno en Watchmen: dos héroes desnudos, sin la falsa máscara, hasta su destino.
No es raro que Batman llegue a decir en otro momento del tebeo: 
“En diez años no me había sentido tan tranquilo. Sería una bonita muerte…”.
La adaptación animada del cómic. Fuente.

Retrato de un loco


Batman es mostrado con brutalidad. Está loco y la vejez lo ha vuelto aún más obsesivo. Sus alusiones a “su guerra santa”[3] y llamar “buen soldado” a la nueva Robin[4] hacen que muchos digan del matiz fascista del personaje y la obra (aunque no sería la primera vez que se acusa de que los superhéroes sean fascistas). Sin embargo, Miller, que ha sido tachado de lo mismo en otras de sus obras como 300, rechaza esta alusión al fascismo en su obra de forma dura.


Batman está fuera de sí (aunque Miller diga que no, que no está loco y que realmente supera todos los límites con los que podemos juzgarle el resto de los mortales), llegando a usar armas de fuego, pese a que fue una la que le sesgó la vida a sus padres. En la realidad, en sus primeras historias de 1939, sí las usaba, pero DC (o lo que sería después DC) insistiría después para que su cocreador Bob Kane y sus ayudantes eliminasen el revólver. Miller enfoca a Batman regresando a sus orígenes más salvajes para terminar.


Parte de la gracia es que respeta más o menos la mitología del personaje (desde la Batcueva hasta la locura, pasando por un borde Alfred, el mayordomo, que cumple con su trabajo hasta el final), consiguiendo gracias a ello conmover con más fuerza al lector, que se lo toma auténticamente como la última historia de Batman.

La forma de comportarse de Batman llega a recordar a una especie de western y no sólo por el homenaje de la huida del Caballero Oscuro a caballo en una escena épica (y que se recortó de la película Batman de Tim Burton, por cierto). Batman está fuera de la ley y sólo así puede hacer algo para que se haga justicia, por irónico que suene. Es una especie de John Wayne en El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford o el típico antihéroe de novela pulp (digno de Sin City).



Un antihéroe para el recuerdo


Hay grandes momentos durante toda la obra como el renacer de Batman bajo la tormenta, el enfrentamiento en el barro con el líder de los Mutantes, pero sobre todo me quedo con dos: la última pelea con el Jóker y la batalla contra Superman.

En la primera, el criminal payaso es retratado como un monstruo andrógino (que se parece a David Bowie) y que sólo ríe con fuerza cuando comete su broma final, su broma para morirse de risa nunca mejor dicho. Un gran momento, quizás algo cogido por los pelos, pero que retrata bien su relación con Batman (Miller insiste en cierto sentimiento homosexual entre ambos, reconocido por el autor, que los hace luchar en el Túnel del Amor). La despedida: una risotada y un escupitajo.

El Jóker de TDKR. Fuente.
El segundo gran instante, es cuando Batman se enfrenta al gran boy scout que es Superman en el Callejón del Crimen. Miller debería haberlo hecho muy mal para que no fuese tan épico como es. En esa lucha, el Caballero Oscuro deja las cosas bien claras y vence de muchas maneras, aunque no lo parezca. Batman representa el superhombre de Nietzsche más que Superman, no necesita la vieja moral que respeta Superman, él crea la propia y la sigue por encima de todo lo que diga el resto del mundo. Hace lo que cree correcto.

Dos Caras, otro de los villanos emblemáticos a los que hace frente Batman. Fuente.
Eso sí, hay ciertos guiños que quedan un poco fuera de lugar como un hombre disfrazado del Miracleman que popularizaron Alan Moore y Alan Davis o un cameo del escritor Harlan Ellison.[5]


Esta distopía está llena de buenas ideas, algunas desarrolladas mejor y otras peor: la jubilación de Gordon, una obesa Lana Lang (primera novia de Clark Kent) defendiendo a los vigilantes enmascarados en la televisión, Wayne alcohólico y torturado por su pasado (como la muerte de Jason Todd), el regreso de Dos Caras, el último duelo contra el Jóker, la batalla contra Superman… Con buen ritmo, sobre todo en el primer volumen de los cuatro que componen esta historia.

El estilo de Miller se caracteriza por la épica y la búsqueda de la emoción del lector. Hay docenas de buenas frases (los pensamientos en primera persona de Batman durante las confrontaciones) y peca quizás de demasiada sentimentalidad en vez de desarrollar más otras cosas (la relación entre la nueva Robin y Batman se resume en tres viñetas con el “buen soldado”).

Hay partes donde parece que Miller advierte sobre el futuro, no sólo con la telebasura o los cómics noventeros de escasa calidad, sino también con helicópteros que van directos contra las Torres Gemelas de Gotham. Hasta llega a hablar de una huelga de guionistas o crisis económica. Una obra visionaria, en el más estricto sentido. Un apunte anecdótico, pero curioso.


La batalla recreada en la película animada. Fuente.

Dibujando el fin de Batman


El dibujo de Miller divide a muchos lectores de la obra. Para muchos es una obra maestra donde los golpes de luz en medio de los personajes convertidos en sombra, por ejemplo, remarca lo bueno de este tebeo. Para otros, es demasiado tosco y creen que otro dibujante podría haber hecho un trabajo mejor. Para un servidor, considero que el dibujo feista de Miller encaja bien con la historia, aunque, a veces, complique la parte narrativa. Su influencia se nota en otros dibujantes que vendrían en los ´90[6]. La realidad es que Miller nunca fue un gran dibujante y no sabemos si Klaus Johnson, como entintador, colaboró en arreglar ciertas cosas.


Miller utiliza un par de formas narrativas diferentes. Para empezar, da importancia a los medios de comunicación dentro de su obra, varios telediarios describen hechos que tienen mayor o menor relación con la historia principal, pero que sirven para describir un mundo al borde del final. Algunos de los personajes entrevistados miran de frente al espectador de la televisión, aquí el lector, como si se rompiera la cuarta pared y nos introdujese en la obra. Miller no es el primer autor que lo hace, pero es uno de los que más importancia le da, siendo una de las señas identificativas de la obra.


El dibujo de Miller en este "Batman V. Superman". Fuente.
En sus dibujos, Frank Miller se dispone a dar rienda suelta a toda su sátira, pero cabe decir que esta obra está llena de mucha ironía por parte de Miller a todo (y muy mala leche, también). Véase los padres de la nueva Robin (personaje que intenta humanizar a Batman y reconciliarlo con su pasado), los cuales parecen no recordar que tienen una hija. Por no mencionar a Bruno, el villano transexual nazi que recuerda a Dolph Lundgren y con las nalgas al aire (ya sabemos la fijación artística de Miller por las esvásticas). Frank Miller, genio y figura.
Batman contra Superman, viejos amigos. Fuente.

También hay otros juegos visuales curiosos como la narración a través de sombras con golpes de color ya comentada o las primeras apariciones de Superman, no explícitas, no se le llega a ver (pero se intuye su poder e influencia). La número uno es en la que la bandera de Estados Unidos se convierte en la “S” de Superman, que a su vez retrata simbólicamente como Superman se ha convertido en el perro del gobierno estadounidense.


Otro apartado grafico, el color de Lynn Varley puede resultar cantoso a primera vista, pero demuestra ser diferente para el coloreado de la época y se muestra narrativo, contenido, sirviendo para retratar el horrible mundo que rodea al regreso de Batman.


El fin y lo que vino después



La última parte de este tebeo se titula “El fin” y debería haberlo sido, por mucho que el final sea algo abierto. Su tardía secuela, El Caballero Oscuro contraataca, es la demostración de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Huid de ella para no enturbiar el recuerdo que os deja esta obra


Pese a aparentar ser una historia bastante pesimista, El regreso del Caballero Oscuro no lo es tanto. Frank Miller afirma que es una historia sobre la esperanza, la lucha para cambiar las cosas que están mal. Aunque también es desmitificadora (véase, por ejemplo, a la Catwoman reducida a madame de prostíbulo).

Podemos entenderlo, pero muchos otros autores no comprendieron el mensaje de esta obra y de Watchmen que generaron superhéroes violentos y decadentes. Si Moore y Miller intentaban evitar esto (más Moore), tuvieron todo lo contrario y el creador de Elektra ha llegado a decir que rechaza toda la generación de superhéroes de dientes apretados que vendrían durante los ´90.

Batman y Robin. Fuente.

Centrándonos en el final en sí, me chirría un poco, porque si a lo largo de toda la obra Frank Miller no cree en la reinserción de personajes como Dos Caras o el Jóker[7], sí la cree cuando involucra a los Mutantes (esos psicópatas que siguen una moda[8]). Por eso, no me creo que Batman acepte a sus nuevos discípulos en vez de enviarlos a la cárcel, aunque cualquiera puede juzgar de otra manera este desenlace como la aceptación de Batman de que esto es una guerra.


Por otro lado, El regreso del Caballero Oscuro no es una obra que gane mucho con las relecturas. No se encuentra doble sentidos más allá de los captados a primera vista. La obra de Miller es un puñetazo a la cara, una obra que va directa a la parte emocional, y no se para demasiado para que pensemos en otros significados. Por tanto, no gana mucho aunque tampoco pierde.

¿Una obra maestra?


Películas como Nosferatu son consideradas obras maestras, en parte por toda la innovación y calidad que supuso para el medio cinéfilo, pese a que no haya envejecido del todo bien.

Algo similar ocurre con El regreso del Caballero Oscuro. Ofreció algunas cosas para el género de superhéroes, aunque fueran malentendidas en gran parte. Sin embargo, ha envejecido algo mal. Watchmen, de la misma época y con algún aspecto similar, sí me parece brillante, aún influyente, poderosa y que cobra más y más sentidos con las nuevas lecturas a medida que pasan los años.


El regreso del Caballero Oscuro nunca me ha parecido una historia completamente redonda (desde gusto personales hasta cosas ya implícitas: huecos argumentales, algunas ideas que me chirrían, un final que no me convence, partes algo tediosas, una sátira que no sabes si Miller toma en serio, un dibujo que a veces no funciona, demasiadas cosas sin explicar del todo…). Aún así, se entiende que sus virtudes hagan que muchos lo califiquen de obra maestra.

El regreso del Caballero Oscuro es ante todo un homenaje al héroe de Gotham, un tebeo que ayudó a cambiar los cómics y una obra entretenida, pero no maestra. Una de las mejores historias, eso sí, de Batman.

Batman ha regresado. Fuente.
“Ha llegado la hora. Tu alma lo sabe. Yo soy tu alma… No puedes escapar de mí… Eres pequeño, insignificante. No eres nada. Un cascarón vacío. Una jaula inútil que no puede retenerme. Mi llama te abrasa… Y al abrasarte, resplandezco, brillante y cálida,. Violenta y hermosa. No puedes detenerme… No con vino ni con promesas ni con el peso de los años. No puedes detenerme, y sin embargo, lo intentas… Tratas de huir… Tratas de ahogarme… Pero tu voz es inútil”.

BATMAN.
________________________________________
[1] Acabó tan mal con los productores que prometió que no quería saber nada del mundo del cine y se negó a que adaptasen sus tebeos hasta que Robert Rodríguez y Quentin Tarantino le convencieron de lo contrario y Miller aceptó que se hiciera Sin City.
Más tarde, Miller se convertiría en director de The Spirit, siendo un gran fracaso de crítica y público. Desde entonces, ha rodado un anuncio para un perfume.
Regresando a Robocop, su guion cinematográfico fue adaptado como tebeo.
[2] Las explicaciones que da en la segunda parte sobran bastante, aportan poco aparte de estar no muy bien contadas. El lector puede imaginar qué ocurrió entre Superman y Oliver Queen (Flecha Verde) para que perdiese este arquero su brazo.
[3] ¿A alguien le extraña que el batmóvil parezca un tanque? No es raro que Christopher Nolan se inspirase en este para su modelo de batmóvil en su trilogía cinematográfica.
Rob Liefeld "homenajea" a Batman. Fuente.
[4] También se refiere a Jason Todd, el segundo Robin, como un buen soldado caído en combate.
[5] Algo similar, pero peor, ocurre en la secuela de El regreso del Caballero Oscuro, donde llega a aparecer desde Elvis hasta Batmito.
[6] Para peor en muchas ocasiones. Véase como Rob Liefeld (conocido por su dibujo) copió directamente una viñeta de El regreso del Caballero Oscuro para su polémico Capitán América. Algunos señalan que un homenaje.
[7] Curiosamente, uno de los psiquiatras de la obra hace referencia a que si estos villanos han vuelto a delinquir es por el regreso de Batman. Que son lunáticos que surgen como respuesta a ese otro lunático que es Batman. Me parece una buena visión.
[8] Y son psicópatas, véase la dramática historia de la mujer del metro.

4 comentarios:

  1. Esta entrada tiene mucho que ver con el título de tu blog, El antro de los vampiros.
    Batman tiene mucho de eso, no solo por su disfraz, sino por ver un reflejo en Harvey Dent, siendo ese reflejo un murcielago. Como el murcielago que irrumpe en su mansión, cuando la voz que escucha dice que ya no podrá escapar.

    He leído y releído esta historia. Y me parece magistral. Tiene mucho sentido que empiece con la temeraria carrera de Bruce Wayne, que parece haber encontrado otra forma de arriesgar su vida, ahora que dejó de ser Batman. Lo que provoca la ira de Carol Ferris, no otra que la novia y jefa de Hal Jordan, Green Lantern.

    Es notable la distancia entre las ideas originales y la obra terminada. Incluso la diferencia con el plot, el boceto de argumento incluido en la versión aniversario, con bocetos de dibujos.

    Otro detalle de Bruce Wayne en la baticueva es que no sabe como ha llegado hasta ahí, como ha despertado ahí de uno de sus sueños recurrentes. Que han seguido ver la película La mascara del Zorro.

    El argumento supera en muchos aspectos al dibujo, en lo que noto incluso errores de continuidad. Joker sujetandose un ojo sangrante, luego de recibir un batrang...en el otro. Y la joven mutante atacada por otro mutante, en algunas viñetas tiene una cara atractiva y otras su cara es masculina y fea.

    Otro detalle desolador es como el tiempo ha pasado para los heroes, no para Superman, no tanto para Batman. Pero sí para Green Arrow, cuyo nombre heroico nunca se pronuncia. Y devastadoramente para Lana Lang y Selina Kyle. Con esos ejemplos, es para agradecer la no aparición de Black Canary.

    No me parece desacertada la explicación de adonde fueron los heroes. Es una acertada inclusión del monologo de Superman, justificando haber revelado su identidad y haber otorgado su obediencia. De paso, eso lleva a la odiosa Lola Chong, capaz de preocuparse por su ropa cuando hubo una explosión atómica y de haber interrumpido a un columnista. En el plot tiene una actuación desafiante, capaz de cubrir la pelea entre esos dos gigantes, que son Batman y Superman.

    Tiene sentido el uso de la ayuda de los Mutantes y de los Hijos de Batman, posiblemente mutantes que cambiaron de ejemplo a seguir. Es una medida desesperada y planificada al no poder contar con recursos como el batimovil, por el pulso electromagnetico.

    Los psiquiatras se han equivocado con el Joker, pero tal vez tengan razón al plantear que los villanos surgen como respuesta a Batman. Aunque no sé si represión sexual es el diagnostico acertado.

    Creo que el título de tu blog da para una novela o una antología de relatos con un ambiente en común. ¿Como sería un antro de vampiros, como sería quienes los que lo frecuentan? ¿Habría strippers sombrías o sería como un aburrido y sordido bar?

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    1. Me gusta demasiado este cómic y, si bien colgué esta crítica hace unos años, durante una de las reparaciones del blog, se perdió. He decidido aprovechar las fechas para recuperarla como aprovechó Batman esa voz para seguir con su batalla, jejeje.

      El regreso del Caballero Oscuro es siempre un disfrute. Ya no me sorprende tanto con las relecturas, pero lo paso bien, que es lo importante, y las adaptaciones a películas animadas no están nada mal, por cierto. Indagué mucho en el proceso de creación del cómic para ofrecer la reseña más completa posible en su momento y sí, es fascinante ver cómo cambian las ideas.

      Me temo que Miller siempre tuvo un estilo de dibujo visceral. Se deja llevar por la pasión que le pone al trazo y no suele reparar en algunos temas. Para bien y para mal. Dependiendo del momento y la obra, me gusta con sus más y con sus menos.

      Personalmente, me encanta esa idea de los héroes devastados, de la caída, de cómo todo ha ido a mal y cómo no pueden seguir adelante. Pienso que es uno de los puntos más atractivos del cómic. Me gusta la visión que da de Arrow y similares. Que, por cierto, en un reciente capítulo de Legends of Tomorrow salía ese Arrow sin brazo.

      En cuanto a la visión que Miller da de cómo Batman hace surgir a los villanos por el atrevimiento de su puesta en escena, me parece uno de los mejores puntos desde que apareciese esa última página del Año Uno.

      Con respecto al título del blog, no es una mala idea. Siempre he asociado la idea de la palabra antro con un bar, me pasó desde que la leí (que no escuché) por primera vez en uno de los últimos capítulos de Las Dos Torres.

      ¡Muchas gracias por tu comentario y por tu opinión! ¡Un saludo!

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  2. No he leído esta historia, por desgracia no he leído tantos cómics como me gustaría; pero durante muchos años por aquí apenas llegaban.
    Aún así he disfrutado muchísimo con esta entrada, con esa aura oscura y desmitificada de los héroes... los temas que trata me parecen de lo más interesantes. Alguno de los puntos que comentabas me ha recordado a cómo algunos soldados son incapaces de volver luego a la normalidad, creo que es lo que les sucede en muchas ocasiones a ellos.

    Espero poder acercarme pronto a esta obra :)

    ¡Gran trabajo!

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    Respuestas
    1. Ana, no te preocupes. Siempre hay tiempo para leerlos. Yo, sin ir muy lejos, hasta hace unos nueve años no había leído casi nada... Bueno, luego me atiborré de mala manera.

      Sí, lo que señalas está muy bien. Muchas veces, Miller compara a Batman con un soldado y su lucha contra el crimen con una guerra. Si quieres probar un poco, el cómic fue adaptado en película de animación en dos partes. Quizás quieras verlas para conocer un poco más la obra antes de catarla.

      Muchísimas gracias por tu comentario y por leer la reseña, un saludo gigante.

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¡Muchas gracias por tu comentario!

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