miércoles, 4 de septiembre de 2013

Crítica de cine: The Devil´s Carnival, el demonio está en la música


La parte más sombría y estrafalaria del ser humano está recogida en el cine desde sus primeras muestras. Sin duda, el expresionismo alemán fue una gran escuela para el arte cinematográfico de las siguientes décadas. No tardaron en aparecer en él los monstruos míticos como El golem y Nosferatu o las historias sobre apuestas con las fuerzas del mal como Fausto y todo eso sin olvidar la locura de El gabinete del Doctor Caligari o la maldad humana de El doctor Mabuse. La huella del cine expersionista se puede rastrear a lo largo de toda la historia del cine y llegar sin problemas hasta nuestros días.
Algunos directores como Tim Burton se han autonombrado herederos del expresionismo alemán, aunque en los últimos tiempos parezca que el director de Big Fish ha optado por tirar por lo más comercial, bajo y basto como es el caso de Sombras Tenebrosas.

Sin embargo hay otros directores más callados y que saben manejar mejor aquello que les gusta: lo oscuro, grotesco y pesimista mezclado con el musical. Y sí, hablo del joven director Darren Lynn Bousman, que tras su paso por la saga Saw, prefirió irse por dos musicales sombríos y extravagantes como son Repo! The Genetic Opera y la presente película The Devil´s Carnival.
Olvidada por la falta de publicidad, pero no tanto por su calidad, Bousman nos cuenta la historia de un par de desgraciados que acaban en un infierno con aspecto de feria.
Tenemos la historia de una ladrona, una chica asesinada y un suicida. The Devil´s Carnival no dibuja ningún panorama acogedor, sino pesimista donde todos parece que vamos al infierno de cabeza aunque parezca un espectáculo de vodevil donde los demonios más cachondos y oscuros vistos en el cine desde hace tiempo hacen de las suyas. 
A modo de fábula, y con canción y más canción, se dibuja las historias de cada uno de estos personajes en esta película corta en duración y no tanto en fuerza, con alguna que otra buena escena y gran diálogo como el “mi negocio no es matar niños inocentes. De eso se encarga Él. Mi negocio es la culpa”, que suelta un diablo que nos recuerda al Lucifer del cómic The Sandman.

Lo mejor de todo es que nos encontramos ante un musical que juega a cierta complejidad que se agradece en el género. El desenlace sin duda es uno de los puntos más fuertes y a la vez desconcertantes. Todo ello regado con mucho humor negro y una estética que busca cierta imaginación gótica sobre la falta de presupuesto y unas canciones que consiguen ser pegadizas como In all my dreams I drown, Beautiful stranger, Prick! Goes The Scorpion´s tale, Grief o Off to hell we go.
Puede que nunca llegue a la fama de películas como Rocky Horror Pictures Show, pero The Devil´s Carnival se merece al menos una posibilidad para que no se quede relegada al olvido y se nos recuerde que el auténtico legado del expresionismo alemán y sus monstruos sigue con vida, cantando y recordándonos que siguen vivos aunque sea en películas o nuestras pesadillas.



SPOILER: La revelación de que Dios es solo un juguetero que se aburre de sus criaturas es acompañada de un buen final: el demonio no perdona, solo deja que una de sus almas malditas vaya al cielo para convertirse en el germen de otra guerra divina y el comienzo de un posible y sombrío nuevo mundo. Oscuro y pesimista, como toda la película.

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