sábado, 19 de enero de 2013

Críticas de cine: Lincoln, el mesías de una nación

Cerca del final de la Guerra de Secesión, Abraham Lincoln se dispone a abolir la esclavitud. ¿Cuánto costará conseguir su propósito?
Críticas de cine:
LINCOLN


Director: Steven Spielberg.
Guionista: Tony Kushner, basado en el libro de Doris Kearns.
Intérpretes principales: Daniel Day-Lewis, Tommy Lee Jones, Sally Field, Joseph Gordon-Levitt...
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 149 minutos.
Año: 2012.
Género: Drama.


Políticos que mienten, compra de votos, decisiones polémicas, búsquedas desesperadas por conseguir la igualdad aunque sea para lograr intereses más oscuros… La política no ha cambiado tanto desde los tiempos de Lincoln, ¿no?
Sobriedad. Esa es la palabra perfecta para hablar de este homenaje a Abraham Lincoln que concibe Steven Spielberg.
Lincoln es uno de los personajes históricos más importantes de la Historia. Aparecido en varias películas y mitificado en multitud de ocasiones (aquí sin vampiros, por suerte), el presidente asesinado en un teatro se transforma en una leyenda.
¿Mitifica Spielberg a Lincoln? Difícil pregunta. Por un lado, Spielberg se acerca a la figura de Lincoln como un personaje humano: los problemas con su familia, su personalidad contradictoria (el político con plenos poderes hablando de libertad)…
Y, a la vez, lo hace con respeto a una figura que, a veces, luce casi como un mesías: Lincoln encuentra sentido a lo del fin justifica los medios y cada discurso que da suele ir acompañado de la música impoluta de John Williams. 
Y pese a todo eso, la película se hunde en la porquería y la miseria que acompañó a los acontecimientos para aprobar la enmienda que prohibía la esclavitud y el término de la Guerra de Secesión, como la compra de votos. Pese a que Spielberg arroja barro a lo que rodeó a Lincoln (su comité de compra de votos, el partido demócrata representado por un estupendo Lee Pace…), el presidente se queda sin mancha en muchos sentidos (como la bandera de Estados Unidos en medio de la batalla[1]).

¿Divididos o unidos?
Lincoln es una película espesa, pese a que los estadounidenses demuestran casi siempre lo bueno que son enseñando su Historia (a veces, tan llena de falsedades). Los responsables de la cinta deciden centrarse en los eventos que acontecieron poco antes del asesinato de Lincoln para conocer toda la vida de este presidente, pero los numerosos personajes, hechos y problemas hacen que el espectador que no esté atento llegue a perderse en estos juegos de poder (que ya nos han enseñado en otros films y series).
El mayor problema es que el que vea la cinta puede desconectar y sentir que este biopic no engancha como debería, que las palabras no resultan tan inspiradoras y profundas como podrían ser. Lincoln no termina de emocionar (pese al matiz triste) y no roba al espectador. Algunas tramas parecen quedar un poco desligadas como la que involucra a Robert Lincoln, el hijo del presidente que interpreta el prometedor Joseph Gordon-Levitt.
Sin embargo, pese a los posibles defectos y que puede que Lincoln no sea tan buena como muchos señalaron, el espectador se encuentra con un reparto completamente entregado en cuerpo y alma a esta cinta. No dudemos pues que los actores son el mayor aliciente: tenemos a Sally Field entregada como Mary Lincoln, a secundarios tan buenos como Jared Harris (hijo del célebre Richard Harris) como el mitificado- casi siempre- Ulisses S. Grant, un Tommy Lee Jones que borda su papel del “íntegro” Stevens… Y todos ellos consiguen momentos sublimes, donde sus interpretaciones brillan (una de las mejores, sin duda, el rapapolvo que le echa Mary Lincoln a Stevens).
Hacia la eternidad.
Y está Daniel Day-Lewis y está en un párrafo aparte porque se lo merece. Este actor, tan conocido por cómo se prepara a conciencia cada uno de sus personajes, parece que es el Lincoln escapado de los libros de Historia. Su imagen es la de ese presidente que ya no es de este mundo, sino que entra en el terreno de la leyenda donde la realidad y la ficción juegan cogidas de la mano. Observamos a un Lincoln que quiere a su familia, pero que ha sacrificado mucho para conseguir lo que desea. Suponemos que, como era de esperar tras ver los tráilers, Day-Lewis se lleve un Oscar por una de las mejores interpretaciones de su carrera y, sin duda, lo mejor de Lincoln.
Steven Spielberg nos zambulle en las ciénagas de la democracia para contar uno de los episodios más importantes de la Historia de la Humanidad. No hay demasiadas luces y sí muchas sombras, metafóricas y literales (el sueño, el plano de la cortina…).
Al final, la película Lincoln sostiene que el presidente muere (y fuera de cámara, no sabemos si la decisión es del todo acertada), pero (véase la transición, tan deudora del Amanecer de Murnau) que su discurso sobre la libertad y el progreso se mantienen como una llama. Lástima que ese fuego haga tiempo que se ha extinguido en el panorama político actual.




[1] Al principio, no se mancha de barro tras la batalla. Al final, ocupa el puesto de la bandera enemiga, demostrando que ya no hay camino para los sureños.

2 comentarios:

  1. Me alegra de no lo mitifiquen con mentiras como suelen y ocultando cosas como suelen hacer a veces... Quiero ver esta película, y menos mal que aquí no han intentado poner vampiros XD

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    Respuestas
    1. Hola, Hitos

      Pese a que no está mitificado, el aura de Lincoln tiene cierta luz casi divina, casi de mesías. Y eso que la cinta echa abajo muchas cosas, como el ver cierta compra de votos.

      Ya me comentarás.

      Muchas gracias por tu comentario.

      P.D.: El que pensó que poniendo vampiros o zombis porque sí se mejoraba algo, cometió un grave error.

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