5 de marzo de 2012

Críticas de cómics: Watchmen. [Parte 2]

Parte 1.
-Búho Nocturno II/ Dan Dreiberg:
“BÚHO NOCTURNO: Aquello fue una época estupenda, Rorschach. Realmente, estupenda. ¿Qué fue de aquellos tiempos?
RORSCHACH mientras se marcha, haciendo lo que dice que hizo Dan Dreiberg: Le diste la espalda”.

¿Cuánto de cruel puede ser un escritor con su personaje? Eso pensamos cuando vemos cómo Alan Moore desarrolla al personaje de Dan Dreiberg.
El Búho Nocturno,
el héroe fracaso.
El Búho Nocturno está frustrado a varios niveles, desde haber sido un superhéroe fracasado hasta vivir completamente solo, ser impotente o sólo sentir, realmente, a través de un disfraz (el fetiche que le hará cambiar).
Dreiberg es una especie de Batman que nunca fue tan brillante como Bruce Wayne (tampoco tan psicópata) y que es, en una sola palabra: un malogrado ser humano que nunca encontrará aquello que quiso, aunque su sombra (que recuerda a un Búho) de superhéroe parezca perseguirle.
Tampoco es una buena persona del todo, usa la violencia extrema contra los Moños cuando van a atracar a Laurie y a él, y la usa, de nuevo, cuando descubre el destino del malogrado Hollis Mason.
A Dreiberg le resume el cártel que tiene Hollis fuera de su taller: “Reparamos modelos obsoletos”, al menos es lo que parece intentar cuando conversa con su mentor.
En el episodio siete: “Hermano de los dragones”, donde la nave Archie (en honor a Arquímedes, el Búho de “Merlín el encantador”) simula una “smiley”, se retrata bastante bien al Búho Nocturno II como alguien triste, nostálgico y acabado.
Rorschach y lo más parecido que tiene a un amigo,
el Búho Nocturno.
Además, se dibuja a los héroes como unos fetichistas que tienen poco de salvadores aguerridos (véase su rescate del incendio, con  la gran pregunta del crío: “¿Mamá? ¿Ese señor de la nave espacial es Jesús?”, refiriéndose al Búho). Por si fuera poco, la llamarada de Archie tiene otras connotaciones.
Es en ese capítulo es cuando Moore decide hacer una de sus jugarretas al personaje: mientras las noticias del televisor hablan del escritor desaparecido, abrir puertas entre dimensiones y fuentes energéticas, aparece Adrien Veidt en una gala benéfica (su plan queda reflejado con todo esto), pero además Dan intenta tener sexo con Laurie y él representa la debilidad a la vez que Ozymandias en pantalla representa el poder.
Como curiosidad, en el capítulo octavo, encontramos una referencia a las falsas identidades que adoptará el Búho en su momento.
En el capítulo décimo, se convierte en uno de los dos jinetes (junto a Rorschach) de la canción de Bob Dylan “All along the watchtower” (que respetase la película, aunque la versión de Jimmy Hendrix, en el catalogado como mejor versión de la Historia).  En ese episodio, por cierto, aparecen dos personas en bici en el kiosco (que “venden” una religión) y dos a caballo en el cómic que lee el chaval negro. Otra de las grandes ideas de Moore.
Sea como sea, Dan Dreiberg siempre estará solo, marcado por sus problemas y por ese veneno llamado nostalgia que, para él, siempre será algo más que un perfume, más bien el silencio que guardó para salvar el mundo.
 “BÚHO NOCTURNO II: ¿Qué le ha pasado a América? ¿Qué ha sido del sueño americano?
COMEDIANTE tras disparar a manifestantes: Se ha hecho realidad. Ahora mismo lo estás viendo”.
Dan piensa en el pasado.

-Espectro de Seda II / Laurie Juspezcyk
 “Yo también solía ser una vengadora enmascarada. ¿Recuerdas…? Quiero decir que estoy acostumbrada a salir por ahí a las 3 de la mañana para cometer alguna estupidez”-
LAURIE.
Laurie, uno de los personajes
más humanos.
“Somos las sobras”, dice Laurie al Búho Nocturno. Es cierto, quizás sean los antiguos vigilantes más humanos, pero no pueden hacer nada para proteger una sociedad al borde del colapso.
A Laurel Juspezcyk la impulsa el temor de vivir la vida que su madre nunca tuvo o convertirse en el reflejo de Janie Slater, la primera novia de su amante el Doctor Manhattan. Sobre esto último, en el capítulo noveno, en uno de los flashback, Laurie luce los pendientes con forma de átomo, muy similares a los que Manhattan le regalase a Slater.
Un personaje como Laurie, tan humano, es el único  nexo que tiene Manhattan con la Tierra. Una vez ella le deja, él abandona la Tierra. La mujer seguirá culpando a Manhattan: “¡Jon, entiendes cómo encaja cada puto átomo en este mundo, pero no entiendes a las personas!”.
Laurie vuelve a ser una heroína.
En el capítulo noveno, se descubre el valor a la vida y una de las lecturas más positivas de Watchmen para el lector. La comparación de la vida con los milagros termodinámicos es hermosísima: todos somos milagros y nos hemos acostumbrado a verlos, olvidando que lo somos.
Laurie tiene un padre que nunca conoció, una madre que odia, un padre adoptivo que la detestaba, un novio que no quiere a nadie (y del que se enamoró siendo una menor)… Es un personaje que podría parecer de telenovela barata, pero Moore, con su prosa, lo lleva por encima. Puede que sea también por el hecho de ver cómo Manhattan y Laurie viajan sobre Marte gracias al palacio de cristal que nos recuerda a un reloj.
“Quiero que me ames porque no estamos muertos”-
LAURIE.
Espectro de Seda, la heroína que nunca quiso serlo.
-Búho Nocturno i / Hollis Mason y Espectro de Seda i / Sally Juspezcyk
 “Algunos de nosotros siempre hemos vivido al borde, Daniel. Es posible sobrevivir si uno sigue las reglas: aférrate con uñas y dientes… Y nunca mires abajo”.
RORSCHACH al BÚHO NOCTURNO

El Búho y Espectro, la pareja que nunca fue, mientras que si lo consiguieron sus segundas versiones. Ese hecho, que parece tan nimio, representa una segunda oportunidad que los “Minutemen” no tuvieron. Hollis y Sally son los dos únicos representantes de unos superhéroes marcados por sexo, sangre, violencia, infelicidad, nostalgia y locura: los Minutemen.
Hollis Mason es el otro personaje con el que Moore es cruel. Confraternizamos tan rápido con Mason, ¿quién no se emociona cuando descubre el aciago final de Mason? Si nos fijamos, hay pistas desde el primer número cuando la figura de “En gratitud” aparece sobre su mesilla. El pasado es el que lo mata, “en gratitud” por todo lo que hizo. Por eso, es un gran momento cuando, a punto de morir, decide ver el rostro de sus viejos enemigos en los de sus adversarios del presente.
En la adaptación de 2009, el director Zack Snyder se vio a cortar una de las mejores escenas que había hecho: el fin de Hollis Mason. Podéis verla pinchando aquí.
La muerte de Hollis, notalgia "en gratitud".
Su casa, dedicada al pasado, está llena de homenajes a su propio libro biográfico (que deberíamos cuestionar, ¿quién cuenta la verdad en una autobiografía?) y a la novela real “El Gladiador” (en la que se basan los superhéroes actuales).
Los dos miembros del pasado, Sally y Hollis, sólo comparten una escena en el presente, llamándose por teléfono y no viéndose en la viñeta directamente, sino los objetos que los describen.
Por su parte, Sally, la vieja gloria, es uno de los personajes más complejos: una mujer que ama al hombre que debería odiar, que se ha portado mal con su hija, y que, pese a eso, consigue empatizar con el lector.
 “Laurie, tengo 65 años. Cada día que pasa el futuro se hace un poquito más oscuro. Pero el pasado incluso en sus partes más sombrías… Bueno, sigue brillando cada vez más y más”-
SALLY.

-La persona de a pie, el otro protagonista de Watchmen
Bernard, el kiosquero.
Alan Moore nos inserta la historia de varios personajes, desde un kiosquero hasta una taxista lesbiana, aparentes secundarios. Al principio, no sabemos bien por qué. Luego, descubrimos que su propia existencia es un eco de la de los auténticos protagonistas. Al final, se convierten, realmente, en los verdaderos protagonistas cuando sufren las acciones de los “superhéroes”.
Sabemos que la vida del kiosquero y el chico que lee un tebeo gratis en el estanco o el psiquiatra que atendió a Rorschach se acerca a su fin, entre violencia y un pequeño fragmento de esperanza.

4. Dave Gibbons, el dibujante de una obra maestra
Dave Gibbons, el dibujante de Watchmen.
El dibujante Dave Gibbons, quien ya había trabajado con Alan Moore en las historias cortas de “Linterna Verde” o “Superman”, quiso trabajar de nuevo con el autor de Northampton. Así nació la unión de dos mentes que hicieron de Watchmen una obra de relojería perfecta.
El clasicismo y realismo de Gibbons se amoldó a la historia de Moore. La habilidad de Gibbons supo captar a la perfección a unos personajes, pero también a un mundo parecido al nuestro (pero diferente) y unos detalles que van formando ecos a lo largo de la obra (como la aparición de la “smiley” o el “Who watches de watchmen?”- curiosamente, siempre incompleto).
Gibbons creó un mundo nuevo, desde sus aspectos más “sencillos”, como los vehículos o el tipo de cigarrillo. El mundo ha cambiado por los vigilantes (sobre todo, por Manhattan) y eso es lo que demuestra la obra de Dave Gibbons con sólo sus dibujos.
Si nos fijamos, este mundo al borde de la muerte no compra nada, todo está usado, porque si todos vamos a morir ¿por qué gastar dinero en algo nuevo que no usaremos?
Dibujo para un fan de Gibbons.
Eso hace que sea un lugar donde el vigilantismo extiende su manto del Travis de Taxi Driver a incluso el pesimismo de Blade Runner. Destacar el guiño, más evidente en película de Watchmen, que hay al monologo final de Roy, pero con el Doctor Manhattan de protagonista: “He atravesado el sol, he visto fenómenos tan pequeños y rápidos que casi no se podría decir que han llegado a ocurrir, pero tú… Tú sólo eres un hombre… Y para mí el hombre más inteligente del mundo no es más importante que la termita más inteligente de la Tierra”.
Gibbons, partidario de la película.
No olvidemos que Gibbons se encontraba en cada número con un detalladísimo guion. Se dice que el número cuarto, con Manhattan evocando su vida en Marte, ocupó casi cien páginas. En palabras de Gibbons, el capítulo primero tuvo noventaiún páginas. La posibilidad, en los extras del tebeo, de leer parte del libreto nos hace imaginar la tarea de Moore y Gibbons.
Este trabajo fue tan perfecto que hizo que Gibbons diese también ideas a Moore (Gibbons había creado al primer Búho Nocturno cuando era un niño). En un momento de pura suerte, ámbos descubrieron un rostro en la cara de Marte, un caso de pareidolia que recordaba al rostro de la “smiley”. Simplemente, perfecto.
La sonrisa de Marte.
5. John Higgins, coloreando el fin del mundo
El colorista John Higgins.
En la mayoría de los tebeos, no solemos pensar en el coloreado. A veces, por ser normal y no destrozarnos la vista; en otros casos, por lo contrario… Pocas veces, por ser sobresaliente. No obstante, nunca suele recoger más de una línea en una reseña…
Sin embargo, Watchmen, como en tantas cosas, es diferente en su coloreado. En sus ganas de crear un tebeo que no se pareciese a ningún otro, Moore y Gibbons contaron con John Higgins, quien decidió usa una paleta especial para distinguir Watchmen de cualquier otro cómic. Higgins colaboraría en otra obra de Alan Moore, también en el coloreado, “Batman: La broma asesina”.
Sirviéndose a la idea de la estructura simétrica, el coloreado de Higgins apuntaría esta característica con una gran habilidad.
Como curiosidad, Higgins siempre ha fardado de ser la primera persona que hizo un chiste sobre Watchmen (en una charla entre los tres, hacía tanto frío que dijo que ya tenía el pene azul, como el Doctor Manhattan).
Higgins, colorista del fin del mundo.
6. Diabólica simetría, creando una estructura perfecta
Simetría en Watchmen.
Doce números que se inician con títulos, en referencia a la cita que los concluye. Episodios que son, a su vez, una alusión a las doce horas del reloj no digital (el comienzo de la historia es a medianoche) y la hora doce simboliza el fin del mundo en el Reloj del Juicio Final. A su vez, al término de cada capítulo, hay una ilustración de un reloj que se acerca a las doce y se va inundando de sangre… ¿Quién ha dicho que los cómics no pueden ser complejos?
"Aterradora simetría".
Desde el comienzo de Watchmen nos hallamos con la simetría, digna de las manchas del Test de Rorschach (en su máximo esplendor en el famoso capítulo cinco: “Aterradora simetría”, que, por problemas de agenda, se realizó a intervalos de dos páginas). Al comienzo, esta técnica aparece entre la investigación y la muerte del Comediante. Lejos de aburrir, se va haciendo cada vez mejor a medida que pasamos la página.
La simetría, junto a la contraposición de diálogos e imagen que vemos (como el inicio del segundo número, con esta estatua de un cementerio que llora lluvia y nos recuerda a la Estatua de la Libertad- y una frase de las Sally, que se halla en otro lugar), muestra parte de la riqueza estructural del tebeo.
En la relectura, nos damos cuenta de que mientras los capítulos impares desarrollan la trama, los capítulos pares suelen centrarse más en cada uno de los personajes de esta historia.
Portada de "Aterradora simetría".
Por su parte, la construcción de páginas de nueve viñetas permite, por ejemplo, que el primer tebeo de Watchmen narre más que una docena de cómics de superhéroes actuales. 
Un ejemplo de lo excepcional del trabajo de Moore y Gibbons está en los flashback del número 2. Un recurso que entra de manera sutil para narrarnos la vida de alguien que se está enterrando. Una genial combinación que hizo del episodio segundo: “Amigos ausentes”, referencia a una canción de Elvis Costello, uno de los mejores números de la miniserie.
La contraposición engrandece esta obra con momentos, como la entrevista a Manhattan, al mismo tiempo Dan y Laurie pelean contra los Moños (en un momento en que la lucha termina con jadeos- ella incluso fuma- y se compara el ser un vigilante enmascarado con alguien que busca liberación sexual por medio de sus acciones “heroicas”). Otra gran muestra del talento de Moore, encajando perfectamente al carácter de Gibbons.
De esta manera, en doce números, Moore y Gibbons forjan un mundo que derriban al final. Vida y muerte en sólo eso.
Ozymandias y la simetría.
7. “Los Relatos de la Fragata Negra”, un cómic dentro de un cómic
El cómic dentro del cómic.
Un barco es atacado por un grupo de piratas malditos, que condenan a todo lo que hay a su alrededor a la destrucción. Un hombre escapa de uno de sus ataques y se propone regresar a donde habita su mujer e hija para salvarlas antes de que llegue la Fragata Negra. Por el camino, se maldecirá a sí mismo, mientras enloquece.
El protagonista y la locura.
¿Qué tiene que ver con Watchmen? La historia que lee el niño negro del kiosco dice algo sobre cada uno de los personajes, en un alarde de talento, y también sobre el mundo al borde del precipicio que presenta Watchmen. Todos los personajes quedan reflejados en esta obra, sobre todo, Ozymandias (quien dice en el último capítulo: “Sueño que nado hacia una horrenda… Nada. Da igual”). En el capítulo tercero, cuando el Doctor Manhattan se exilia a Marte, el cómic pregunta: “¿Estaba dios realmente ahí? ¿Estuvo alguna vez, pero se habrá marchado?”.
Desde el capítulo tercero, tenemos la aparición de ese barco con la portada del número. En ella, aparece el símbolo de peligro nuclear, que nos recuerda a las banderas de la embarcación maldita. Añadir que en ese episodio se deja, sutilmente, la huella del plan que desencadena el final: la desaparición del autor del cómic.
Irónicamente, una de las contraportadas de este tebeo dentro del tebeo incluye publicidad del “Método Veidt”, el mismo que guarda tantos dobles sentidos con el fin del que seremos testigo.
Como curiosidad, todo surgió de una idea de Gibbons sobre el cómic que más se vendería en un mundo de superhéroes: los piratas, ya que los superhéroes en la ficción no son nada cuando se ven (y se sufren) en la vida real.
A su vez, los Relatos de la Fragata Negra sirven para desarrollar la trama de los personajes que rodean o transitan el kiosco. Ese estanco, por cierto, según Gibbons, estaría en el cruce la 7º Avenida y West 31º Street en Nueva York. Irónicamente, en “Los Relatos de la Fragata Negra” se dice que en el puerto nadie espera lo que se les vendrá encima. Al entorno del kiosco tampoco.

2 comentarios:

  1. Menuda maravilla de análisis de Watchmen. Hasta ahora no me haba dado cuenta de muchas cosas de las que comentas, por ejemplo lo del tributo a Blade Runner, no lo haba relacionado.
    Que guay debe ser Higgins y su titulo honorifico de ser la primera persona de hacer un chiste de Watchmen XD.
    Creo que haces una gran reflexion acerca de los personajes: patetismo de buho nocturno, la humanidad Laurie.
    Esta critica me tiene con mas hype que los vengadores, tengo muchas ganas a la parte 3.

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    Respuestas
    1. Hola, superñoño

      Muchas gracias, disfruto hablando mucho de este tebeo. Sobre Blade Runner, sumar el mundo al borde del colapso donde todo tiene un aspecto sucio. Es un mundo desgastado. Sobre "Taxi Driver", Rorschach puede ser una versión enmascarada de Travis, aunque quizás algo más estables.

      Los dos personajes más humanos, el Búho y Laurie, son de los que más sufren en la obra. Moore no tiene piedad.

      Muchísimas gracias por tus palabras y por estar ahí leyendo estas entradas. Un saludo =D

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