viernes, 30 de septiembre de 2016

Un regalo desde la Tienda Infinita

Antes de lo esperado, porque uno se acostumbra a que el correo tarde en llegar a Azkaban (porque siempre nos envían a las lechuzas más torpes), ha llegado por aquí los ejemplares en físico de Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, mi nueva novela. ¿Qué? ¿Que todavía no os he lavado el cerebro suficiente? Tranqui, que me pongo a ello.


Devon Crawford y los Guardianes del Infinito es la primera parte de una saga de género fantástico que trata sobre una custodia multidimensional, con una tienda de objetos mágicos y que tiene quince años (y es la clave de un complot para destruir el multiverso... Chan, chan, chan). Ya sabéis, mis cosas.

Podéis haceros con la versión digital y la versión física a través de este mágico enlace a otra tienda infinita que es Amazon o, si estáis por Azkaban, comentarme e iré en persona a pegaros con el libro, cosa que sé que siempre se agradece. Perdón, por "pegar" quería decir "dedicar" (je, claro, sí).

En definitiva, ya tengo un par de ejemplares con los que atormentar a cualquiera que se cruce en mi camino. Y también los puedo utilizar de arma arrojadiza, pero si sois más majos, también lo podéis leer, que, vaya, es una cualidad a tener muy en cuenta en un libro.


Ya sabéis del esfuerzo que ha llevado este libro y si no lo sabéis, dad las gracias para no haber aguantado mis crisis de fe, mi Jekyll que me ha soportado estoicamente Elsbeth o esa idea de no saber si a alguien le interesaría esto. Gracias a los que sí.

No soy la misma persona que empezó a escribir la saga y seguiré sin serlo cuando escriba el segundo. Muchas cosas han cambiado y bien me temo que algunas partes de mí se han quedado por el camino. Muchas otras creo que no llegarán a finales de este año. Solo espero que lo que quede de mí siga divagando por la Tienda Infinita. ¡Seguro que sí!


jueves, 29 de septiembre de 2016

Música: All the Angels de My Chemical Romance

Ya que recuperamos una de las rarezas del disco por el décimo aniversario de The Black Parade, tampoco olvidemos que Danger Days ha cumplido recientemente seis años (y de ahí el gif). Fuente

Me gusta hacer un poco de arqueólogo y sumergirme en las rarezas musicales de mis grupos favoritos. All the Angels es una de las demos publicadas en Living with ghosts, el disco con el que se celebran los diez años de la publicación de The Black Parade de My Chemical Romance (y sí, hace poco os hablé de ello). 

La canción es lo suficiente pegadiza para aparecer por aquí (ese "you are all to blame" y el "uuuuuuh", ¿qué le vamos a hacer?) y, aunque no deja de ser un descarte, no hay por qué dejarla de lado. Basta decir que una de mis canciones favoritas de My Chemical Romance es Desert Song, un tema que solo conocemos los que somos muy seguidores de la banda porque jamás se publicó como tal en ninguno de sus discos (una historia complicada). Así que no me miréis raros si me gusta revolver entre la discografía de esas bandas con las que os atormento de vez en cuando.


No deja de ser una lástima que nunca nos llegase la versión final, pero bueno, peor podría haber sido que nunca nos hubiera llegado de ninguna manera, ¿no?

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Crítica del cómic: A.I.D.P., ¿por quién doblan las campanas?

Logo de A.I.D.P., la organización formada por los compañeros de Hellboy en los cómics. Fuente.


"En la ausencia de la luz, prevalece la oscuridad"- Lema de A.I.D.P. en las películas de Hellboy


Hace ya veinte años que el dibujante y guionista Mike Mignola empezó a contarnos las historias de un demonio con buen corazón destinado a hacer grandes cosas: Hellboy. En esas aventuras era capaz de mezclar misterio, aventuras, fantasía, terror e incluso humor a partir de un arte impregnado de oscuridad y una falsa simpleza (que resulta más que compleja en realidad). Un aficionado de los buenos cómics no podía hacer otra cosa que alegrarse ante la aparición de estos extraños personajes que refrescaban el panorama de los tebeos en ese momento, convirtiendo a Dark Horse en una editorial puntera y forjandouna manera de hacer cómics que se extendería por otros como Atomic Robo de Brian Clevinger y Scott Wegener y The Umbrella Academy de Gerard Way y Gabriel Bá. La fama no tardaría en llegar a la serie haciendo que Guillermo del Toro la llevase a la gran pantalla. El director mexicano ya había dejado caer un guiño a A.I.D.P. en Blade 2 (Scud lleva una camiseta con su símbolo), pero sería con Hellboy (2004) y Hellboy: El ejército dorado (Hellboy: The Golden Army, 2008) donde los antihéroes de Dark Horse cruzarían la gran pantalla, trayendo más fama y reconocimiento aún a la ahora franquicia. El director jugaría con diversos elementos de los cómics, cambiando algunas cosas, combinando otras, inventando elementos... Sea como sea, la huella de Guillermo del Toro hizo que Dark Horse pudiera impulsar aún más el universo del demonio. 

martes, 27 de septiembre de 2016

El hombre que fue jueves, dejando en jaque desde 1908

El hombre que fue jueves supone una obra digna de reconocimiento,
un clásico capaz de descolocar a cualquier lector.
Hoy, hablo de él. Fuente.


Decía Edgar Allan Poe que todas las obras de arte debían empezar por el final y, cuando uno lee El hombre que fue jueves de Gilbert Keith Chesterton, evoca estas palabras con cierta sonrisa. Hablar de esta novela debería ser fácil para el más avispado, pero incluso así, esta obra, que aún se lee con gran avidez, descoloca con una habilidad que muy pocas consiguen. 

Recuerdo cuando leí Estudio en escarlata, con ese Sherlock que señalaba al culpable sin, aparentemente, venir a cuento y, de pronto, la novela se rompía y nos íbamos al oeste, con otros personajes y con piezas que debíamos ver cómo encajaban. Arthur Conan Doyle lo conseguía y un servidor no le quedaba otra que aplaudirle. En el caso de El hombre que fue jueves, me quito el sombrero ante Chesterton. Debe ser difícil escribir una novela que al principio sea de misterio y, en realidad, desde el principio, fuese una historia no solo sobre filosofía sino sobre religión (y más cuando el autor es un escritor converso al catolicismo tras años de no creer en Dios). Muy agudo, señor Chesterton. No me lo esperaba. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Diez años de The Black Parade: Living with ghosts

Logo y portada del Living with ghosts con motivo del décimo aniversario de la publicación del disco The Black ParadeFuente.

Siempre hay un disco en tu vida (o espero que lo haya) que acaba siendo como un descubrimiento que te cambia y que te ayuda a conocer a otra multitud de grupos. Es como crear una especie de balanza. Te gusta ese grupo y ese disco, ¿otro que escuches llegará a la altura? ¿Es igual de bueno? ¿Es peor? ¿Es diferente? Mi primer gran disco que me sirvió como punto de referencia fue The Black Parade de My Chemical Romance.

Me topé con My Chemical Romance con la edad suficiente, los amigos y un estado de mi vida que favorecieron que me colase perfectamente en aquel mundo de rock oscuro que proponía la banda de Nueva Jersey. Sí, ya sé que mucha gente ha huido lejos de ellos con los años, pero no es mi caso. Me gustan lo suficiente como para negarlo por el qué dirán (me da igual lo que digan, es así de simple). Y aunque Gerard Way pregonase en sus conciertos al final del tour que The Black Parade is dead!, parece que ha resucitado. Los fantasmas... nunca nos abandonan.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Crítica de cine: Warcraft, ¿la maldición del videojuego en el celuloide?

Póster con varios de los personajes principales de Warcraft, la adaptación cinematográfica del célebre videojuego. Fuente.
Warcraft ha sido una de las películas recientes más criticadas (para mal), pero a un servidor no le ha disgustado (o no del todo). Vaya, que mis expectativas eran tan bajas que, en el fondo, ha habido algunos momentos interesantes en la adaptación del famoso videojuego, la cual ha sido dirigida y coescrita por Duncan Jones.

Warcraft nos sumerge en las tierras de Azeroth, que está siendo invadido por una horda de orcos. En ese mundo, tanto humanos como orcos deben decidir si la guerra es el único paso que les queda mientras la magia se vuelve cada vez más peligrosa. Y, al menos, aunque la premisa no parezca nada del otro mundo, los personajes, sin ser la octava maravilla, resultan interesantes en la propuesta.

El guion y el metraje incluyen muchos conceptos del género fantástico en pocos minutos, los cuales deben ser del agrado de los fans, pero que a algunos espectadores puede descolocar (venga, un poco de esfuerzo nunca viene mal). Y es que se nota el recorte de ciertas tramas o escenas en pos de colocar un grandísimo puzle en dos horas donde debemos aprender cómo funciona la magia de los orcos, los diferentes reinos, la separación entre las principales razas, el pasado de gran parte de los personajes… Y Duncan Jones hace lo que puede para que todo esto encaje, aunque chirríe en algunas partes o no entretenga en otras.
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